Tres altos dirigentes de organizaciones sociales sostuvieron ayer que no harán nada por destrabar la disputa que sostiene el Congreso sobre la redistribución de los escaños.
Jaime Solares, ejecutivo de la COB; Abel Mamani, presidente de la Fejuve de El Alto; y Braulio Rocha, dirigente de los gremiales de esa ciudad, coincidieron en que las movilizaciones que protagonizaron en junio no fueron para pedir el adelanto de los comicios, sino la realización de la Asamblea Constituyente.
“Quiero dejar claro que El Alto nunca pidió nuevas elecciones”, dijo Mamani, mientras que Solares manifestó que no le “interesan los comicios”. Por su parte, Rocha agregó que el proceso electoral “sólo es para distraer a la gente” a fin de que “no se nacionalicen los hidrocarburos”.
Sin embargo, hace cuatro meses, las tres organizaciones protagonizaron varias protestas, algunas violentas, exigiendo la convocatoria al plebiscito. Esas y otras presiones sociales derivaron en la posesión del actual Gobierno de transición, el 9 de junio, cuya misión fue convocar a elecciones generales.
Los dirigentes sostuvieron además que no les interesa el empantanamiento en el Congreso, que pone en riesgo la realización de los comicios.
No obstante, Solares tenía la intención de postularse a las justas creando su propio partido, mientras que Mamani se acercó, sin éxito, al MAS.
Ayer, el alcalde paceño, Juan del Granado, se refirió a la disputa congresal. “El tiempo se acorta, no tanto en términos operativos, sino en términos de la paciencia y consideración ciudadana (...). La reacción contra los parlamentarios va a ser muy dura. La opinión pública tiene una amarga impresión de que están cuidando sus intereses”.