Si bien los conflictos existen en todas las culturas y son inevitables, se puede mejorar la manera de manejar los mismos escuchando al oponente.
Sin embargo, la gente a veces no quiere escuchar al otro por miedo a que le mientan o por temor a realizar un compromiso que no le favorezca, opina James Tull. No obstante, en su opinión, escuchar al contrincante da más poder en cualquier negociación, porque permite aprender sobre su punto de vista y aplicar una solución satisfactoria. “Negociación es un acuerdo entre partes, no es una imposición, entonces yo estoy buscando algo que nos conviene a los dos, por lo tanto tengo que saber qué quiere lograr la otra parte, esto me da mucho poder para resolver la cuestión”, dijo.
Por otra parte, cuando se escucha al otro se aumenta la posibilidad de que el otro también lo escuche a uno y cada parte tendrá la oportunidad de recibir información útil para la otra.