Un avión cayó en Nigeria y 118 viajeros murieron La aeronave atravesaba una tormenta eléctrica. Hubo una llamada de angustia a la torre de control y luego se perdió el contacto. Partes del aparato destruido fueron halladas a ocho metros de profundidad.
Equipos de rescate nigerianos intentaban ayer identificar cientos de partes de cadáveres esparcidas entre los humeantes restos del avión comercial que se estrelló la noche del sábado en la localidad de Lissa, causando la muerte de todos sus ocupantes.
La primera versión que circulaba ayer decía que habían muerto 117 personas, pero más tarde la empresa Bellview Airlines reportaba 118 muertes (112 pasajeros, dos pilotos, un ingeniero de vuelo y tres auxiliares de cabina).
Habitantes de la zona, cercana a Lagos, la capital comercial de Nigeria, afirmaron haber visto cómo un Boeing 737 estallaba en el cielo mientras volaba al norte a través de una tormenta que se desencadenó poco después del anochecer del sábado.
La torre de control de Lagos perdió el contacto con el aparato minutos después del despegue. Previamente hubo una llamada de angustia de la tripulación, antes de que la aeronave entrara a una tormenta. Según el jefe de la Autoridad Nacional de Aviación Civil, Fidelis Onyenyiri, “un avión al que le impacte un rayo puede hacer al piloto perder el control”.
En el alba de ayer, partes del fuselaje del aparato fueron encontradas enterradas a unos ocho metros de profundidad, en medio de un aterrador paisaje sembrado de restos humanos.
El avión “se estrelló a una velocidad tan alta que quedó completamente enterrado”, declaró a la AFP un portavoz de la Agencia Nacional para la Gestión de Emergencias (NEMA).
“No se encontraron supervivientes... y el avión está completamente irreconocible”, explicó Abiodun Orebiyi, secretario general de la Cruz Roja nigeriana.
Varias casas de Lissa se vieron dañadas por partes del fuselaje del aparato pero sus habitantes sólo sufrieron heridas leves, afirmaron fuentes locales. “Oímos un ruido enorme y, de pronto, una gran explosión. Pensamos que era una bomba que había explotado y nos asustamos muchísimo”, contó Hammed Ijalaye, un campesino de la localidad.
La esposa del general maliense Cheij Omar Diarra, subsecretario ejecutivo de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental, confirmó la muerte de su marido en el accidente, pese a que en un primer momento se le había dado por vivo.
Nigeria ya vivió otra tragedia aérea. En mayo del 2002 un aparato se estrelló contra una zona de la ciudad de Kano, causando la muerte de 150 personas.
La Bellview Airlines cubría las rutas entre Nigeria y varios países del oeste de África, así como de Lagos a Londres. Tiene fama de compañía seria y segura entre los numerosos diplomáticos y hombres de negocios que la utilizan. Lissa y Lagos, AFP-EFE