"Una mujer candidata a presidente tiene que salir a hacer campaña electoral durante 15 días. Está casada, y tiene dos hijos en edad escolar. ¿Deja todo en manos de su marido?", se pregunta la psicóloga social y diputada socialista uruguaya, Daisy Tourné.
El interrogante refleja apenas uno de los escollos que las mujeres enfrentan para trepar a las gélidas cumbres del poder político donde varias representantes femeninas ya han logrado instalarse en algunos países de la región gracias a demandas de cambio y otras circunstancias favorables, según expertos.
Las crisis sociales y de representatividad que atraviesan todo el continente generaron al unísono pedidos de renovación y de nuevas formas de gestión política. Y con ello, la oportunidad para las mujeres se abrió como una ventana al futuro. "Los hombres deben asumir que cargan con la mayor parte del fracaso de la vieja política, y de la grave situación que viven nuestro países", sostiene la diputada.
¿Cuáles son las ventajas que ofrecen hoy las mujeres al electorado?. "Por nuestro propio género, estamos más apegadas a lo cotidiano", afirma Tourné, que subraya además, que las mujeres que llegan a altos cargos políticos están muy bien formadas.
"Debemos pasar más exámenes que los hombres para llegar, y porque para la mujer una forma de lucha es capacitarse para ganar espacio", reflexiona.
Ileana Pereyra, responsable de educación, economía y género de la Red Educación Popular de Mujeres (Repem), en Uruguay, cree que el avance femenino en política responde a "un esfuerzo en la última parte del siglo de las propias mujeres para poder ejercer sus derechos y acceder a cargos de gobierno". Montevideo, AFP