Tras la caída del puente Thiyu Mayu en el Chapare —hecho que perjudicó también al transporte de Gas Licuado de Petróleo (GLP) para La Paz—, la Superintendencia de Hidrocarburos prefiere no dar fechas ni plazos para el fin de la escasez del carburante en la sede de gobierno.
El titular de la entidad, Hugo de la Fuente, señaló que se había estimado que el desabastecimiento de GLP podría concluir la semana pasada. No obstante, el derrumbe del puente complicó la situación, puesto que ahora los camiones que trasladan el combustible invierten el doble de tiempo para llegar a La Paz.
“Tenemos un déficit acumulado (...) Necesitamos inundar el mercado por casi una semana con 40 mil garrafas diarios. Esa es la única manera de atender a la población. En eso se estaba trabajando hasta que se cayó el puente”, explicó De la Fuente.
Ayer continuaron los bloqueos vecinales con garrafas, tanto en La Paz como en El Alto.