En Yapacaní continúa la emergencia por la crecida de las aguas de los ríos Yapacaní y Surutú. La alerta persiste debido a que la corriente del río sube y baja intempestivamente, creando zozobra entre los casi 200.000 habitantes de la zona, especialmente los asentados en Santa Fe de Yapacaní, al borde del afluente.
Según las autoridades encargadas de atender el caso no se registraron daños personales, sólo un anciano rescatado el mismo día del suceso, que ahora se recupera en el hospital de Yapacaní.
La lluvia continúa alimentando el caudal del agua, aunque no en la magnitud del sábado a pesar que no ha dejado de caer.
El sargento Emilio Villca, de la Policía, ayer informó que aunque no se registraron pérdidas humanas ni desaparecidos, los daños materiales fueron de consideración. Se lamenta la pérdida de una veintena de cabañas y el perjuicio para unas 30 familias damnificadas. De la misma manera se lamentó la pérdida de los trabajos de reparación de las pilastras del puente Yapacaní que realizaba la empresa brasileña Roca.
Militares y policías de la zona y de Buena Vista controlan el debilitado puente, ayudando a las personas a cruzarlo con precaución. La Razón y El Nuevo Día.