La sede de la Cumbre de las Américas es un fortín Aviones cargados con misiles tendrán a su cargo la seguridad del espacio aéreo, con apoyo de radares tridimensionales. La cumbre alternativa se inicia con mensajes contra la Casa Blanca.
EXTREMAS MEDIDAS • Policías antimotines protegen las vallas de seguridad en Mar del Plata.
Un gigantesco operativo de seguridad ha sido desplegado en la ciudad argentina de Mar del Plata de 600.000 habitantes para custodiar a los mandatarios que acudirán a la IV Cumbre de las Américas, prevenir un ataque terrorista y contener las protestas.
El plan supone la participación de 7.500 miembros de las fuerzas de seguridad, un férreo vallado en gran parte de la ciudad, la vigilancia del espacio aéreo y marítimo y aviones militares dispuestos a entrar en acción y disparar misiles ante cualquier amenaza contra la Cumbre, que se celebrará los días 4 y 5 próximos.
La Fuerza Aérea tendrá su centro de operaciones en Tandil, a 170 km de la sede la cumbre, desde donde seguirán los datos enviados por radares tridimensionales que vigilarán los cielos. Esa fuerza informó que “ante cualquier situación irregular que se produzca, las naves sin autorización serán interceptadas y compelidas a abandonar el espacio aéreo en forma inmediata”.
Para ello se dispondrá de aviones interceptores Mirage, de combate A4-AR y de ataque Pucará dotados con misiles estadounidenses que estarán “en alerta permanente” y además escoltarán a las naves que transporten a los 34 mandatarios (el cubano Fidel Castro no asistirá). La Armada desplazará a cuatro fragatas para patrullar el frente marítimo de Mar del Plata, que se extiende unos 47 kilómetros.
Dentro de la ciudad se delimitó un área de seguridad, de unas 100 manzanas, alrededor del Hotel Hermitage, en el que se desarrollará la cumbre, y de los hoteles donde se reunirán los cancilleres y se alojarán las delegaciones.
Para poder entrar y salir del área, los 45.000 habitantes y comerciantes censados en ese perímetro deben exhibir credenciales especiales a la Policía. Unas 1.100 vallas de hierro delimitan la zona de seguridad para intentar acortar las marchas anunciadas contra la presencia del presidente estadounidense George W. Bush.
Capítulo aparte merece la seguridad desplegada por la comitiva de EEUU, integrada por unas 2.000 personas, que trasladó hasta Mar del Plata tres aviones militares y armas y ha ocupado en exclusiva el hotel Sheraton. Argentina fue blanco de dos atentados contra objetivos judíos, en 1992 y 1994, con un resultado total de 114 muertos.
El secretario de la organización de la III Cumbre de los Pueblos, Juan González, dijo que los participantes de la “contra-cumbre” no tienen “ánimo de provocación”, aunque admitió que también marcharán grupos anti-globalización radicales por los cuales no puede responder.
El evento alternativo se inició ayer con unos 5.000 delegados de 600 entidades no gubernamentales en Mar del Plata, tras el arribo a la ciudad de un Tren Anti-Bush colmado de opositores.
A bordo de otro de los trenes anti-Bush se prevé que llegará el viernes el ídolo deportivo argentino Diego Maradona, para encabezar la manifestación que luego recorrerá las calles de Mar del Plata en repudio a Bush.
Antes de la marcha, se celebrará un mitin en el estadio de Mar del Plata con capacidad para 40.000 personas en el que hablará el mandatario venezolano, Hugo Chávez, y cantará el artista cubano Silvio Rodríguez. Mar del Plata (Argentina), EFE-AFP
El debatido papel del Estado
El lema de la Cumbre, “Crear trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática”, reavivó la polémica sobre el papel del Estado tras la ola privatizadora de los años 90 del siglo XX.
La consigna propuesta por Argentina fue aceptada por la unanimidad de los 33 países invitados, pero es hoy motivo de una carrera contrarreloj para alcanzar consensos. En vísperas de la cumbre, aún se discute sobre la reactivación del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) que impulsa EEUU y también hay diferencias sobre los factores que afectan a la gobernabilidad o la forma de crear empleos, entre otros temas.
Fuentes diplomáticas dicen que se han reavivado las diferencias sobre los procesos neoliberales de la década de los 90, que se basaron en el Consenso de Washington, documento redactado en 1989 por expertos y funcionarios de la Casa Blanca, del FMI y el Banco Mundial. Mar del Plata, EFE