Pasajeros indignados por la suspensión de un servicio de tren incendiaron vagones y un auto policial en una estación de ferrocarril de la periferia de Buenos Aires, Argentina, en un episodio que desató un caos con destrozos de locales, saqueo de comercios y al menos 17 heridos.
Por lo menos unas 87 personas fueron detenidas en las inmediaciones de la estación, acusadas de robo y daños.
El Gobierno atribuyó lo sucedido a grupos de izquierda y a miembros de la organización radical Quebracho. El ministro del Interior, Aníbal Fernández, indicó que a los detenidos se les incautó un arma reglamentaria y dos chalecos antibalas de la Policía de Buenos Aires, así como cócteles molotov y “tumberas” (armas de fabricación casera).
Los incidentes, que se prolongaron varias horas, se desataron después de que un tren que une el centro de Buenos Aires con la periferia oeste quedó detenido por desperfectos unos 50 minutos entre dos estaciones, dejando atrapados a centenares de pasajeros. El tren se detuvo luego definitivamente en la estación Haedo (periferia oeste) donde los enardecidos pasajeros comenzaron por arrojarle piedras.
También recibieron a pedradas a bomberos y autos policiales e incendiaron uno de ellos, haciendo retroceder a las fuerzas de seguridad, informó el funcionario ferroviario Edgardo Reynoso, quien responsabilizó a la empresa concesionaria Trenes de Buenos Aires (TBA), por la “desidia” e ineficiencia del servicio. “Hay una acumulación de atrasos y malos servicios, y esto es la gota que rebalsó el vaso”, dijo.
Lo que empezó como una reacción de pasajeros enojados derivó en episodios de violencia con decenas de personas que nada tenían que ver con el transporte.
La estación fue sitiada e incendiada, otros dos vagones fueron quemados y atacadas las cámaras de televisión que intentaban filmar los desmanes.
Decenas de tiendas y dos sedes bancarias quedaron con las vidrieras destruidas y fueron saqueadas. Buenos Aires, AFP-EFE