Representado en una estatua de papel maché, Juan Rulfo —con su famosa novela Pedro Páramo entre las manos— tiene por delante un camino de flores, iluminado con veladoras, para iniciar su viaje de retorno al mundo de los muertos. Esta escena es parte del Tradicional Altar Mexicano de Muertos que presenta, hasta el 5 de noviembre, el artista Félix G. Catalá en la Casa del Arquitecto de La Paz (calle Jaén).
La ofrenda está dedicada al escritor mexicano Juan Rulfo, cuya novela Pedro Páramo cumple 50 años de publicación. “Es una obra fundamental para México y toda América. En ella, Rulfo habla de las realidades de quienes conviven con la muerte y también de los espíritus que están muertos y no lo saben”, comenta el artista mexicano radicado en Bolivia hace 10 años.
En su altar abundan las calacas (calaveras) vestidas humildemente, que divertidas recuerdan a los personajes de Comala, el pueblo al que llegó hace medio siglo Pedro Páramo, un hijo bastardo, a buscar al padre al que nunca había conocido, en el imaginario de la obra más representativa de Rulfo.
Las calacas del altar son irreverentes, ríen. “Lo que pasa es que la muerte en México es alegría; para las masas, la máxima liberación es morir por eso las calacas se divierten, para que se le pierda respeto a la muerte... finalmente el cuerpo humano es sólo un estado pasajero”, apunta Catalá quien ha usado flores, papeles coloridos y alimentos para recibir el alma de Rulfo en La Paz.
“De acuerdo a la tradición mexicana, el 1 de noviembre vuelven los niños, por eso hay un altar con juguetes y golosinas para ellos —explica Catalá—. El 2 es el turno de los muertos adultos y para ellos se prepara un camino de flores, iluminado con velas y una mesa con lo que les gustaba: tabasco, alcohol, tortillas, tacos”. Para no olvidar ningún símbolo mexicano, la ofrenda a Rulfo incluye también una representación de la artista Frida Khalo.
El Altar mexicano se complementa con versos de Nezahualcoyot, el rey azteca monoteísta que fue “un amante de la vida y de la muerte”, que escoltan una representación varias calaveras apostadas en un muro. "Es una representación de Tzompantli, el 'muro de los cráneos', una tradición prehispánica muy similar al templo de Kalasasaya que honraba a los guerreros muertos en batalla”, comenta Félix quien ha abordado el tema de la muerte varias veces a lo largo de su carrera artística.
El Altar se presentará oficialmente mañana a las 18.30, en una ceremonia que ofrecerá los tradicionales pan de muerto y café de olla mexicanos. Entre tanto, puede visitarse hoy, de 10.00 a 17.00, en la Casa del Arquitecto.