A principios de junio escribía una nota sobre la delicada situación del país, y ahora luego de haber presentado un decreto supremo el presidente Rodríguez para llamar a elecciones para el 18 de diciembre, vuelve el optimismo, pero los problemas de fondo continúan.
En la actual situación política que se encuentra el país es muy difícil de encontrar alguna salida positiva si no se analiza de fondo algunos problemas del sistema democrático en el país y de algunos de sus protagonistas.
Desde que se reinstauró la democracia en Bolivia, los partidos políticos y los tres poderes del Estado no han sabido llevar a cabo un proceso de evolución y mejoramiento, es más en estos momentos, el gobierno central casi no existe, el Parlamento es visto como lo peor de la democracia y ni qué hablar del sistema judicial corrupto y obsoleto. Nos encontramos en un periodo donde ver la luz al final del túnel es casi imposible, la cartelera electoral está promoviendo el odio entre clases y regiones, sin ningún candidato a la altura de las circunstancias ni diciendo la verdad sobre los temas más importantes para el país y su gente.
La candidatura de Evo Morales, posible ganador en las urnas, cuenta con un apoyo más de rechazo a los otros candidatos que a favor de Morales, y que además presenta al país promesas poco viables y con claras muestras populistas. Nadie hasta este momento le ha preguntado al señor Morales qué logros positivos ha obtenido para el país en tantos años como diputado, o como líder sindical, pero sí consta en archivos de la prensa local e internacional el daño que sus bloqueos y maniobras antidemocráticas le han hecho a Bolivia sin contar la gran producción de coca que defiende en el Chapare.
¿Cómo podemos confiar en una persona que piensa que sólo por ser indígena se merece la presidencia?, cuando lo que está en juego es la capacidad para poder gobernar de una forma coherente con visión de futuro y no con consignas de hace 500 años, porque si Bolivia sigue atrasada en muchos aspectos es porque siempre nos quedamos en el pasado y no miramos el futuro. Los candidatos Morales, Quiroga y Doria Medina están más preocupados en aspectos destructivos en sus campañas que en la formación de credibilidad y es por eso que la intención de voto está tan dispersa en el país.
El proceso electoral de diciembre, prioridad del gobierno de Rodríguez, no es la luz del final del túnel, es sólo la luz para Rodríguez, porque el próximo gobierno que una vez más tendrá que negociar su gobernabilidad, estará atado de manos con una asamblea constituyente que como van las cosas profundizará los problemas, ya que con el nivel de ignorancia que existe en el país es muy peligroso dejar en manos de cualquiera el futuro de un país en estado de coma y que depende para sobrevivir o desaparecer de las actuales acciones de todos los bolivianos, pero sobre todo de los líderes.
*Patricio Crooker es periodista.
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