El automovilismo paceño apuesta ahora a los rallys Primero fue Cochabamba, luego Santa Cruz y este año La Paz, que al final adoptó esta nueva modalidad que domina Sudamérica en las que se corren tramos cortos y veloces a cambio de otorgar mayor seguridad a los pilotos.
El coche Peugeot de Patricio Franulic en el Rally del Illimani que se cumplió hace una semana. La Paz organizó un torneo nacional de esta modalidad
de seis temporadas.
En 1999 el automovilismo deportivo asistió por última vez a un Gran Premio Nacional; en aquella ocasión los pilotos recorrieron 2.619 km y la prueba de largo aliento duró nueve días. Hace una semana, La Paz organizó el Rally del Illimani sobre 284 km y se disputó en tan sólo dos jornadas plenas de velocidad.
Primero fue Cochabamba, luego Santa Cruz y ahora La Paz, que entra con todo en la modalidad del rally internacional.
El ex piloto paceño Jesús Alanoca aún recuerda cómo en los años 90 tuvieron que partir a las 10.00 desde La Paz para ir por las minas y llegar a Sucre cerca de las 18.00. “Eran competencias de largo recorrido, además muy cansadoras”, agrega el alteño.
“Algún día iba a llegar el cambio y ahora la mayoría se inclina por los rallys que son cortos y quizás más seguros”, afirma por su lado Heriberto Aramayo, periodista y autor del libro “Historia del Automovilismo Boliviano”.
El cambio llegó, además, mediante una instrucción oficial de parte de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), según da cuenta el presidente de la Federación Boliviana de Automovilismo Deportivo (Febad), Armando Paravicini.
Las normas ordenadas por la FIA a la Confederación Sudamericana (Codasur) y ésta a sus afiliadas, entre ellas la Febad, modificaron radicalmente las pruebas de este deporte en toda Sudamérica, donde se pasó de correr por las rutas a los rallys.
Paravicini señala que a partir de este cambio se mejoró la competitividad entre los pilotos.
“Además, se desminuyó el riesgo de accidentes, porque ahora la seguridad es vital”, añade.
Esto recuerda la sentida pérdida del recordado corredor Juan Morales, que durante un Gran Premio Nacional en los años 90 falleció al mando de un coche que iba a una velocidad de al menos 180 km por hora. Ahora con el rally no se pueden superar los 120 km por hora, como norma.
La nueva modalidad, que tiene ya muchos adeptos en el valle donde el Rally de la Concordia fue el evento del año en las últimas cinco temporadas, entró a La Paz con el Rally del Illimani, que tuvo al final un balance positivo.
Este próximo fin de semana se correrá otro rally con el que se buscará definitivamente dar el paso que le faltaba a la Asociación paceña para su renovación y relanzamiento final.
“Quizás al público al principio le cueste un poco familiarizarse con esta especialidad, pero si se hacen unos dos o tres rallys departamentales antes del nacional, la afición volverá a seguir al automovilismo”, sostiene Alanoca.
A ello hay que sumarle ahora el apoyo decisivo de Elite Motors, que con sus coches Peugeot le dio el empujón que le faltaba a esta disciplina en el país.
“Nuestro propósito es traer la fiesta del rally a los paceños para luego postularnos a organizar una fecha sudamericana como la que tuvieron Cochabamba y Santa Cruz”, resume por su parte Sergio Kosky, presidente de la Asociación paceña. La Paz arrancó con el rally y ahora quiere acelerar para una fecha Codasur.
Peugeot revoluciona el parque automotor
Renovación Elite Motors SRL es la importadora de los coches para rally que llegaron al país. Después de 13 años se cambió el parque automotor del automovilismo boliviano. En 1992 se tuvo las escuderías Nissan, Toyota y Subaru con autos Clase N-4.
Este año, Elite Motors SRL importó 28 vehículos Peugeot de tecnología mundial. Todo comenzó con una encuesta que realizó la Federación Boliviana de Automovilismo Deportivo para saber cuántos pilotos estarían dispuestos a tener un Peugeot.
Con esa información se acercaron a Elite Motors SRL, que hizo el pedido a su sede en Francia.
Con los coches internacionales, Bolivia entra con el pie derecho a las pruebas Codasur.
Para la Copa Peugeot 2005 enviaron a un mecánico nacional por dos semanas a la Argentina, a otros dos a Panamá por una semana, a otro mecánico a París por una semana, Francia y luego se compró un nuevo sistema de diagnóstico especial.
Los frutos no tardaron en llegar. Durante el Rally del Illimani el cambio de caja completa incluido el aceite y el montaje del piloto Tomi Tomicic se lo hizo en 27'.
“Es todo un récord en Bolivia y estuvimos a minutos del rally mundial. Este trabajo es gracias a la herramienta especial con la que contamos al momento de hacer la intervención y también a su entrenamiento, organización y método”, afirma Jimmy Borda, gerente de Elite Motors.
“Con el trabajo se demostró que el futuro del automovilismo no está en manos de preparadores extranjeros, sino de mecánicos nacionales”, acota Tomicic.
“La inversión que hizo esta empresa para traer la Copa al país fue alta y todas a fondo perdido. Sin embargo, el impacto en el futuro es determinante ya que sin ella hubiera muerto el automovilismo”, dijo de manera contundente Paula Borda, otra de las ejecutivas de dicha empresa.
Principales diferencias en el rally
Las competencias de ruta se corrían en tramos de 30 a 300 km. En el rally se redujo a 3 y como máximo a 30 km; además, se necesita un equipo de auxilio.
En ruta no habían restricciones para velocidad. En el rally no se deben superar los 120 km por hora. Ésta es una norma para dar seguridad a los pilotos y al público.
La carrera no debe exceder los 300 km con pruebas especiales (cronometradas) y enlaces (no cronometrados). El Gran Premio Nacional de 1999 tuvo 2.619 km.
El binomio piloto y navegante tiene un horario de partida desde que salen del parque cerrado. Caso contrario, sufrirá penalizaciones. El tiempo de sanción es de un minuto.
El piloto debe ir obligatoriamente a la verificación técnica para cumplir con las especificaciones de seguridad, ir a la reunión informativa y luego asistir a la rampa.
Antes, el competidor llevaba su coche al taller para repararlo. Pero ahora puede debe hacerlo en el parque cerrado y en un tiempo de 30’, según las normas del rally.
En el pasado, los auxilios invadían la ruta; pero ahora, si los competidores reciben ayuda, son desclasificados de la prueba.