Los suburbios franceses recuperaron la “normalidad” en la noche del miércoles al jueves, según las autoridades, después de la ola de violencia que sacudió al país desde el 27 de octubre.
La última madrugada fueron incendiados 98 vehículos, lo que corresponde al “promedio normal” que se registra cada noche en Francia, indicó la Policía.
No hubo enfrentamientos ni incendios, como tampoco heridos, según las fuerzas del orden, que sin embargo mantienen unos 10.000 hombres desplegados en el terreno.
Después del voto favorable de la Asamblea Nacional (Cámara Baja), el martes, el Senado confirmó el miércoles la extensión por otros tres meses del estado de emergencia decretado por el gobierno el 8 de noviembre.
Francia quedará así sometida hasta febrero a este régimen que autoriza a imponer el toque de queda, a practicar allanamientos de día como de noche sin orden judicial y a impedir cierto tipo de reuniones. El presidente francés, Jacques Chirac, que en un discurso a la nación el lunes, calificó los disturbios de “crisis de identidad” y anunció la creación de un servicio civil voluntario para ayudar a los jóvenes, inició el jueves los trabajos para poner en marcha esta iniciativa.
Chirac reunió a los ministros del Interior, Defensa, Cohesión Social, Economía, Educación, Finanzas y de la Juventud y los Deportes, en el Palacio del Elíseo, para que este servicio esté operacional a comienzos del 2006, según fuentes oficiales.
Al cabo de tres semanas de violencias, los daños se calculaban en varios cientos de millones de euros, con unos 9.000 vehículos incendiados, además de decenas de escuelas, comercios y almacenes destruidos.
La violencia protagonizada por jóvenes de familias de migrantes africanos, residentes en barrios pobres, estalló el 27 de octubre, tras la muerte de dos adolescentes. París, AFP