La violencia en Irak se cobró ayer la vida de más de 40 personas en una nueva oleada de atentados.
El más sangriento tuvo lugar durante un entierro en la localidad de Abu Saida. Un suicida mató al menos a 35 personas al irrumpir con un vehículo cargado de explosivos en la carpa donde se celebraba la ceremonia poco antes de la puesta de sol.
Otras 23 personas resultaron heridas al noreste de Bagdad. En la cercana Bakuba, cuatro personas murieron y otras cuatro resultaron heridas cuando desconocidos abrieron fuego contra un puesto de control.
Por la mañana, un suicida se había volado por los aires en su coche en un mercado muy concurrido de Bagdad, matando a 13 personas además de a sí mismo.
Otras 18 personas resultaron heridas de diversa consideración en el atentado suicida, perpetrado también con un automóvil cargado de explosivos.
La deflagración se produjo en el distrito de Jisr Diali, en el sur de la capital iraquí, según la Policía.
Más tarde, en el centro de la capital, se registró otra explosión. Testigos señalaron que hubo víctimas mortales y heridos graves.
El viernes, en atentados contra dos mezquitas chiítas en la ciudad de Janaikin perecieron al menos 80 personas y más de 150 resultaron heridas. Bagdad, DPA