En los 30 años que pasaron desde la muerte de Francisco Franco, el 20 de noviembre de 1975, la sociedad española vivió una transformación política y cultural radical, pero eligió el olvido oficial sobre los crímenes de la Guerra Civil y de la dictadura.
“Me siento responsable pero no culpable de la ausencia de debate (sobre el franquismo) durante mi mandato”, afirmaba el año 2001 Felipe González, presidente del gobierno socialista español entre 1982 y 1996.
Juan Luis Cebrián, vicepresidente de El País, periódico que nació el 4 de mayo de 1976, seis meses después de la muerte de Franco, y convertido en paradigma del renacimiento de la democracia en España, constata una “pérdida de memoria colectiva” sobre la Guerra Civil (1936-1939) y la dictadura (1939-1975).
Numerosos son los políticos e historiadores, incluidos aquellos de izquierda, que piensan que no hay que reabrir las heridas de guerra y que la sociedad española irá mejor si olvida la antigua fractura entre las “dos Españas”.
España, que hizo detener al dictador Augusto Pinochet y comenzó a juzgar los crímenes de la dictadura argentina, nunca celebró un juicio al franquismo. Ninguna Comisión de la Verdad fue creada para purgar los crímenes de una dictadura que terminó sin demandas ante la justicia.
El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, cuyo abuelo fue fusilado por los franquistas, tampoco ha contribuido a las excavaciones de las fosas comunes de la dictadura franquista, que desde hace cinco años llevan adelante voluntarios benévolos de asociaciones de víctimas.
La monarquía fue restaurada por Francisco Franco, que convirtió en rey a Juan Carlos I de Borbón. El monarca se quitó esa mancha de nacimiento y adquirió la imagen de defensor de la democracia. Madrid, AFP
Una dictadura férrea y brutal
Franco lo tuvo claro desde el principio. “Si un día dejo el puesto será con los pies por delante”, decía. Y así fue. El general que implantó una de las dictaduras más férreas y longevas después de su victoria sobre las fuerzas republicanas en la Guerra Civil española, se mantuvo en el poder hasta morir, un día como hoy, a los 82 años.
La represión fue brutal, sobre todo en los primeros años. Es imposible precisar el número de personas ejecutadas después de la Guerra Civil, durante la cual Franco contó con el apoyo de Mussolini y Hitler. El propio régimen admitió la cifra de 28.000, pero la oposición la elevaba a los 200.000. Otras 300.000 personas fueron a la cárcel. Madrid, DPA