El sueño se hizo realidad luego de 32 años. Los casi eternos campeones de Oceanía se tomaron la revancha hace seis días, cuando Aloisi marcó el penal decisivo para que Australia vuelva a un Mundial, ya que su última participación fue en 1974, precisamente en Alemania.
“Fue un camino duro, pero lo conseguimos finalmente. Habíamos soñado con ello durante 32 años y lo conseguimos”, dijo Aloisi.
El arquero Mark Schwarzer se erigió entonces como gran héroe de la eliminatoria, al parar los lanzamientos de Darío Rodríguez y Marcelo Zalayeta, el segundo de ellos justo después de que Viduka errara y otorgara a los uruguayos la oportunidad de empatar.
Marco Bresciano puso en el minuto 35 el 1-0 que igualaba el resultado logrado por Uruguay en Montevideo, después de aprovechar una jugada embarullada en el área. Pese al tanto local, los uruguayos se mostraron mucho más asentados en el terreno.
Los australianos apenas tuvieron problemas para ganar su zona, en la que en la final derrotaron a Islas Salomon por un escandaloso 9-1.
Fue entonces cuando la federación australiana recurrió al holandés Guus Hiddink, que se comprometió con los oceánicos para la final con Islas Salomon y el repechaje, sin abandonar su trabajo de entrenador en el PSV Eindhoven de Holanda.
Ahora, el ex entrenador del Real Madrid volverá a dirigir a una selección en un Mundial después de que hace cuatro años consiguiera llevar sorprendentemente hasta las semifinales a Corea del Sur.
Australia se tomó así la revancha de su derrota hace cuatro años en la misma instancia, cuando tras ganar 1-0 en su país, cayó por 3-0 en Uruguay.
“Tengo que felicitar a mi equipo. Era una reto enorme, pues no teníamos mucho tiempo para prepararnos”, dijo el holandés, que logra así su segundo “milagro” mundialista después de que hace cuatro años consiguiera llevar sorprendentemente hasta las semifinales a Corea del Sur.
“Aquí vamos”, fue el título del diario The Australian destacando el accionar de los Socceroos, tal como se conoce a los futbolistas.
A su vez, bajo el encabezamiento “Los Dioses del fútbol se mueven en forma misteriosa”, el periodista Matt Price ataca al uruguayo Álvaro Recoba, que antes del partido había manifestado que su país tenía el “derecho divino” a participar en Mundiales de fútbol.
“Van 20 minutos del partido cuando algo te sacude. Recoba causa estragos en la defensa australiana con cruces envenenados. Y de repente, Recoba se encuentra ante la portería australiana con sólo Schwarzer en su camino. Y en ese preciso instante, 32 años de fracasos, decepciones y amarguras aparecen”, destaca Price.
“Pero, sorprendentemente, el extraordinario Recoba falla. El delantero charlatán, que cree que su equipo tiene el derecho divino a clasificar, por alguna razón envía el balón afuera y nuestra mente vuelve a las clases de religión de los años 70. Recordamos otra vez las lecciones acerca de la humildad heredada de la tierra, y del Dios que otorga regalos a aquellos que saben esperar”, concluye Price.
Pelotazos
La consulta • “Australia, con lo que mostró, ¿qué puede ir a hacer al Mundial? Nada. Ir. Sin embargo, este equipo sin relieve, sin futuro, fue más que Uruguay”, consideró el diario El País hace una semana, luego de la eliminación del seleccionado de su país.
El exceso • Miles de australianos consumieron cerveza en bares y clubes de todo el país durante un par de días luego de la clasificación de su seleccionado al Mundial, y reviviendo la dramática noche del miércoles pasado en el Estadio Olímpico de esta ciudad.
Desde uruguay • “No fue ni milagrosa ni estrepitosa. No son héroes ni villanos. Ni un extremo ni otro, en este caso. Porque lo de Uruguay no fue vergonzoso, tampoco formidable. Transcurrió por el camino del medio, aunque duela”, fue un comentario sobre Uruguay.
Schwarzer, el arquero de los nervios de acero
El australiano de 33 años tapó dos penales y coadyuvó a la clasificación de su seleccionado hacia la cita máxima del mundial.
C on dos penales parados el portero australiano Mark Schwarzer se convirtió la semana pasada en el héroe de la selección australiana, que logró ante Uruguay el pase al Mundial de Alemania, donde el arquero jugará “en casa”, porque sus padres tienen dicha nacionalidad.
“Para mí es un sueño hecho realidad”, celebró en el césped el portero de 33 años, que hizo que el continente oceánico se inundara de entusiasmo por una nueva presencia en el Mundial, 32 años después, cuando también Australia llegó a la cita de Alemania 1974.
Schwarzer, con sus nervios de acero en la tanda de penales, atajó los lanzamientos de Darío Rodríguez y de Marcelo Zalayeta, y en junio estará en el Mundial que se celebra en su país de origen.
“Jugar en suelo alemán tiene un valor emocional para mí, porque una gran parte de mi familia vive en Alemania”, aseguró el jugador del Middlesbrough inglés sobre Alemania, país del que sus padres se marcharon en 1967.
“Podría pedir 50 entradas para el partido inaugural si invitara a todos los amigos y familiares que tengo allá”, aseguró entre sonrisas.
El sueño de Schwarzer, de 196 centímetros de altura, se hizo realidad y en Alemania podrá vivir su mejor experiencia como futbolista, pese a que allí padeció su peor etapa como profesional.
Sólo jugó seis partidos en dos años en la Bundesliga, con el Dinamo de Dresde y el Kaiserslautern, de 1994 a 1996.
El actual seleccionador griego, Otto Rehhagel, entonces técnico del Kaiserslautern, relegó a Schwarzer a ser el tercer guardameta, por lo que decidió emigrar a Inglaterra al Bradford City, de la segunda división. “Mis experiencias fueron muy frustrantes, pero aprendí mucho de eso, sobre todo, lo que significa estar abajo”, dijo.
Pero hace una semana experimentó lo que es estar en lo más alto. Bajo los palos y con los jugadores de Uruguay en los 11 metros, ante 83.000 espectadores, templó sus nervios y acertó a atajar.