El Parlamento de Alemania convertirá hoy a la conservadora Angela Merkel, de 51 años, en la primera mujer Canciller en la historia de aquel país, que es el mayor de Europa y uno de los de más prestigio en el mundo. Su nominación marcará un acontecimiento notable: la alianza de conservadores y socialdemócratas, que rivalizaron duramente en los últimos 39 años.
En las elecciones del 18 de septiembre, la señora Merkel, una distinguida física de profesión, ganó sólo por nueve décimas a su contendiente, el canciller saliente, Gerhard Schroeder. Ante el virtual empate, se abrió un mes de cabildeos y negociaciones, llegando finalmente al acuerdo de reconocer la victoria de Merkel y concertar un pacto sustentado en tres propuestas básicas: sanear, invertir y reformar.
La nueva Canciller era prácticamente desconocida hace 15 años. Es una mujer reservada, de religión protestante. Nació en Hamburgo y apenas de semanas sus padres la llevaron a vivir a Alemania del Este, donde creció y se educó. Esta situación determina que una ciudadana de la ex República Democrática Alemana pase ahora a ser la Canciller de la Alemania unificada.
"Angie", como la llaman sus seguidores, se afilió a la Unión Demócrata Cristiana (CDU) sólo dos meses antes de la reunificación alemana, en 1990, y tres meses después entró en el gabinete del entonces canciller Helmut Kohl, considerado como su mentor. Por aquel entonces, la prensa la llamaba "la hija de Kohl". Diez años más tarde, fue rebautizada como "madre coraje" —pese a no tener hijos— al tomar las riendas de un partido en plena crisis, en abril del 2000. En el gobierno de Kohl fue ministra de Asuntos de la Mujer y de la Juventud, y luego del Medio Ambiente.
Vientos de cambio —se espera positivos— se viven en Alemania.