Las campañas políticas están entrando en las fases cruciales de la carrera preelectoral, antes de las elecciones de diciembre próximo. En ese afán, muchos partidos están ocupados en la organización de mitines, caminatas, visitas barriales, viajes al área rural del país, etc. Todo ese movimiento político implica movilizar militantes, seguidores, fanáticos y demás.
En todo ese trajín político por capturar votos, están comenzando a volver a las ciudades, grandes y pequeñas, y a las propias localidades rurales en un caos: fachadas pintadas (menos que en anteriores elecciones), gigantografías (hasta en los lugares más impensables), altavoces y espectáculos callejeros. Todo como parte de la fiesta democrática, empero las caminatas callejeras o las presentaciones públicas de postulantes dejan tal cantidad de basura en las calles que nadie responde por ello. El domingo, varias ciudades padecieron aquello.