Mediante un comunicado, ayer el Movimiento al Socialismo (MAS) advirtió que está dispuesto a hablar sobre el cultivo de coca con quien sea necesario —incluido Estados Unidos—, “pero al mismo tiempo vamos a iniciar una campaña para lograr su despenalización a nivel internacional”, señala el documento, “lo que significa que sea retirada de la lista de venenos de Naciones Unidas".
En el comunicado, el MAS acusa al embajador de EEUU, David Greenlee, de involucrarse en las decisiones soberanas del país.
El viernes, el embajador Greenlee dijo que si el próximo gobierno cambia la política de la coca, "el país que va a sufrir es Bolivia". Según el documento del MAS, "Estados Unidos no tiene autoridad para establecer la política boliviana sobre la coca".