Hay seres escogidos que se comprometen a realizar una determinada tarea en la vida y lo hacen de manera constante, sin vacilaciones ni fatigas. Simple y llanamente cumplen la misión que se impusieron sin esperar halagos ni recompensas. Uno de ellos es Mario Castro, que desde hace más de 30 años se ha propuesto servir a la cultura, promoviéndola y alentándola sin desmayos.
Primero fueron sus revistas culturales dominicales, en las que da cuenta de todo aquello que en este campo merece ser destacado. En esos programas, aparte de la entrevista de rigor con un personaje que hace cultura, Mario ofrece también, con amenidad y buen gusto, todo aquello que se refiere al mejor uso del idioma, y a las exposiciones de arte que se presentan en la ciudad. Esta revista es la única de su género que se difunde por radio, con lo que Mario ha pasado a ser un pionero de brillo en este terreno.
Desde hace más de una década ha tenido la generosa idea de crear una estación radial íntegramente dedicada a la música clásica o escogida, con lo que ha llenado un gran vacío, primero en la educación musical y, después, en dar lugar a que sus oyentes disfruten de aquella música que está destinada a sobrevivir por toda la eternidad. Esa es radio Cumbre, que acompaña a los melómanos todo el día y a los profesionales y centros de trabajo que la han tomado como su preferida, a manera de tener el ánimo distendido y gozosamente amenizado.
Pero Mario hace algo más. Tanto en las transmisiones de radio Cumbre como de radio Cristal, de las que es su director propietario, de manera reiterada informa sobre los actos culturales del día y, en particular, de las exposiciones de pintura y escultura que se pueden visitar, así como de los conciertos musicales en cartelera, para disfrutar del arte de nuestros artistas.
Algo en lo que quizás no se ha reparado es en la importancia que este apoyo representa para los artistas bolivianos, pues mayormente otros medios de comunicación no se ocupan de la actividad cultural. En la mayoría de los casos, es la única forma en que el público paceño queda informado de todo lo que se hace en el campo de las artes plásticas, de la música y de toda otra expresión cultural.
La significación de una tarea de esta naturaleza excede, en todo caso, al simple hecho de informar, debido a que virtualmente no hay crítica de arte en La Paz. En última instancia, es el único apoyo que reciben los artistas, de otra manera, pasarían totalmente desapercibidos.
Tal es la virtuosa misión que cumple Mario Castro, por lo que este año ha merecido ser galardonado con el Premio a la Promoción Cultural Gunnar Mendoza. Ser promotor es tanto o más que ser un creador. Felicidades Mario de quien te sigue desde siempre.
*Alberto Zuazo Nathes es periodista.
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