La responsabilidad social ciudadana está relacionada directamente con los valores que tenemos, aceptamos y ejercemos como reglas del juego y forma de vida de todos los bolivianos para beneficio y desarrollo de nuestra nación; consecuentemente, al ser Bolivia una nación libre, independiente, soberana, multiétnica y pluricultural, constituida en una república unitaria, fundada en la unión, la solidaridad de todos los bolivianos y los valores de la libertad, la igualdad y la justicia como superiores de su ordenamiento jurídico; es un hecho, que habremos muchos de los bolivianos que ejerceremos nuestros principios y valores según nuestras convicciones, intereses, posiciones y culturas contrapuestas.
Dentro de lo heterogéneo y diverso que tiene nuestra nación, es necesario que todos los bolivianos trabajemos en reafirmar y construir instrumentos para el ejercicio de valores ciudadanos compartidos y concertados con identidad propia boliviana.
Si estamos conscientes de esto, entonces nuestro ejercicio ciudadano con responsabilidad social implica reconocer, aceptar y defender nuestros recursos naturales, culturales y patrimonio espiritual y moral, aspectos que nos llevarían a concluir que Bolivia es una nación fundada sobre valores indivisibles y universales de la dignidad humana.
Si partimos de que Bolivia es indivisible, diversa y heterogénea, entonces como personas debemos aceptar derechos y obligaciones que nos lleven a convivir y respetar, en la unidad, la diversidad. El gran problema nace ahí, ¿cómo hacer esto?, ¿qué se necesita y cómo instrumentarlo?, ¿quienes son los encargados o tienen las competencias necesarias para hacerlo? Son cuestionamientos que hoy no creo que ningún boliviano responsable tenga las respuestas y la verdad absoluta, si bien hay muchos que están trabajando y comprometidos en el tema.
Lo más triste, relacionado con este aspecto, es que ninguno de los futuros representantes de las organizaciones políticas y sociales que hoy podrían ser los referentes o facilitadores del tema, tienen o han considerado propuestas concretas y específicas al respecto.
Un claro ejemplo de cómo dar soluciones y resolver de alguna manera las preguntas planteadas, es tomar el ejemplo de la Comunidad Europea, que en la diversidad de naciones, de grandes diferencias culturales, de distintas visiones y formas de pensar de las personas, de las más diversas formas de gobierno, entre otras cosas, instituyeron valores compartidos y concertados en la "Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea", basada la misma en los derechos fundamentales de la personas, sin que este último aspecto implique perder una identidad propia; es decir, en dicha Carta Europea existen nuevos valores y derechos que van más allá de los instituidos por los Derechos Humanos.
Es un hecho que este marco institucional, más la formalización de valores compartidos y concertados con identidad propia e integral, a través de un documento de referencia, creó un espacio de libertad, seguridad y justicia, situando a la persona y al ciudadano de cada nación en particular como el centro de actuación y compromiso.
Tomando en cuenta lo bueno y lo malo de la experiencia de la Comunidad Europea, los bolivianos antes de enfrentar procesos de cambios estructurales tan grandes, como el de una Asamblea Constituyente, debemos hacer el esfuerzo de trabajar en la identificación, construcción, aceptación y defensa de nuestros propios valores compartidos y concertados con identidad propia, para el ejercicio de una ciudadanía con responsabilidad social.
*Mauricio. B. Galleguillos C. es miembro de la sociedad civil y de la organización Construye Mi País.
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