Poco afortunado está resultando el venezolano Hugo Chávez, tan deseoso de bañarse en playas bolivianas sobre el Pacífico y tan ansioso de que Evo Morales llegue a Presidente de Bolivia, al mismo tiempo que el playero actuó con tanta incoherencia cuando votó por un chileno para dirigir la Organización de Estados Americanos, así como tan anti-imperialista que prefiere comprar la soya norteamericana que importarla de la pobre Bolivia. Chávez cumple con toda crudeza aquello de que los países no tienen amigos sino intereses. Como cualquier capitalista salvaje. Aunque se llene la boca de grandilocuencia hueca sobre la hermandad de los países que son herencia de Bolívar. Por lo demás, tan bien representado está el Gobierno de Chávez en Bolivia que hace años no se han normalizado las relaciones diplomáticas entre ambos países: sólo hay encargados de negocios y no embajadores. Algo no funciona entre las cancillerías de La Paz y Caracas. Y ahora menos.
Es cierto que anteriormente a las desafortunadas declaraciones del representante venezolano en Bolivia, Tuto Quiroga, el candidato a la Presidencia por el partido Podemos, tuvo la ocurrencia de dirigir y hacer públicas unas cartas personales al presidente Chávez, convengamos en que Tuto se valió de esas cartas como uno de tantos medios que utilizan los políticos para su propaganda electoral que, por naturaleza tiende a ser osada y llamativa. ¿Intromisión de Tuto en la política venezolana? No. Simplemente se animó a enrostrar al "comandante" Chávez precisamente por sus interferencias en la política interna de Bolivia. En cambio, el funcionario venezolano en Bolivia, siguiendo los malos ejemplos de su Presidente, mete sus narices en donde no debe. Así desacredita el profesionalismo del que presume cualquier cancillería que se respete. Por menos que esto, hace años que Fidel Castro expulsó de Cuba al embajador y literato chileno, Jorge Edwars, que no era sospechoso de amigo de los que Castro llama "gusanos", ya que fue nombrado por el Presidente izquierdista Salvador Allende. (Léase el libro "Persona no grata" escrito por Edwars y en donde desvela la verdad que hay detrás de la "gran" revolución castrista, hoy en crisis, no tanto por los intelectuales demócratas que se atreven a hablar y a escribir lo que piensan, pues éstos van derechitos a galeras, sino por la corrupción interna en que se enfanga todo sistema dictatorial anquilosado y en donde el Gobierno es amo de todo y nadie lo controla. Viene pues al caso preguntarse por qué cayó el muro de Berlín, sin que nadie lo empujara. ¿Esto es lo que nos quieren imponer Fidel y Chávez, a través de sus obsecuentes admiradores en Bolivia? ¡No gracias!
Pero volvamos al tema que hemos iniciado. El desafortunado entrometimiento del funcionario venezolano es sólo una leve brisa, al lado del ventarrón arrollador, procedente del Caribe, que tendríamos que soportar próximamente en Bolivia si triunfara la candidatura, llamémosla "probolivariana", si no rectifica a tiempo. Ya no es ningún secreto que fuertes vientos del Caribe soplan sobre las tierras altiplánicas, en flagrante intervencionismo extranjero en tiempo electoral. ¡Y luego denuncian la injerencia de los Estados Unidos!
*José Gramunt es sacerdote jesuita y director de ANF.
El presagio de Stiglitz
Si hubiera un boicot petrolero contra Bolivia, en la eventualidad de una nacionalización, no todo estaría perdido, según el optimista presagio de Joseph Stiglitz.
De soberanías y diplomáticos
Que el encargado de negocios de Venezuela en Bolivia es un diplomático bastante primario, que ha actuado de la misma manera que lo hizo el torpísimo Manuel Rocha, que tan beneficioso resultó para Evo.
Un economista en vacaciones
Ésta es la última columna que escribo este año. Mi cerebro entró en vacaciones contra mi voluntad. Creo por ahora que ya escribí todo lo que quería decir. Seguramente se me quedaron algunas cosas en el tintero, serán para el 2006.
Nacionalizar, estatizar o confiscar
Entre sus propuestas electorales, muy desaprensivamente, los candidatos han optado por ofrecer una variada gama de propuestas de nacionalización, para ver si pueden subirse al carro populista al que, imprudentemente, nos empujó el presidente Mesa el año 2004.
Fujimori entre rejas
Lo que debería pesar sobre todo en la balanza de los jueces chilenos a favor de la extradición son las atrocidades que se cometieron.