Varios especialistas internacionales dicen qué es lo que se debe y no se debe hacer para cuidar el pelo de tal manera que los años no se echen encima.
De DPA para La Razón Fotos: AFP / Archivo Reuters / KRT
Anclada en el pasado, la reina Isabel lo lleva, como Margaret Thatcher y la primera dama de EEUU Bárbara Bush: un ondeado permanente asegurado con cantidades industriales de fijador. A pesar de la evidente frustración del mundo de la moda, insisten en utilizar estos "cascos". La permanente se extingue lentamente, pero muchas mujeres mayores tienen dificultades para encontrar la alternativa correcta.
Peluqueros expertos aconsejan un corte sencillo, pero refinado, sin mucho fijador ni tintes. "Muchas mujeres mayores de 60 años aman sus permanentes, a pesar de que les hacen parecer más, mucho más viejas de lo que son en realidad", dice Martina Acht, una peluquera que trabaja con celebridades alemanas.
Pero, en opinión de los especialistas, resultan todavía peores los peinados que intentan quitar o disimular algunos años a las mujeres de edad. "El pelo lacio y largo no se ve bien en las mujeres mayores, sobre todo si cae hasta los hombros y no está atado", sentencia el peluquero berlinés Kai-Uwe Dalichow, experto en estas lides.
En su opinión, si el pelo es largo, debe ser mantenido en su lugar con un buen fijador. Pero el arte de utilizar fijador consiste, justamente, en asegurar que no deje esa horrible impresión de "bloque de cemento", advierte.
Más bonito al natural La estilista de Hamburgo María Hans, por su parte, es sumamente crítica con las mujeres de edad avanzada que evitan mostrar su pelo canoso con tintes de colores bastante fuertes. "Muchas tiñen su pelo demasiado oscuro, eso les hace parecer mucho más viejas".
La naturaleza es mucho más favorecedora de lo que la gente piensa, según Hans. "El gris realza un rostro mayor". Además, teñir las canas puede ser hasta riesgoso en algún momento: "Con el tono equivocado, el gris de muchas mujeres puede convertirse en un extraño amarillo", sostiene seria.
Dalichow critica también duramente a aquellas mujeres que tiñen su pelo en casa para ahorrar el dinero del peluquero. "Estos experimentos, al final, pueden tener resultados desastrosos", afirma.
En Francia, por ejemplo, las raíces de cabello se tiñen de manera diferente al resto del pelo, dándole una apariencia "más transparente y natural", señala. "Y es que con la edad lo que hay que buscar en la peluquería es ya la calidad".
Pero el corte es lo más importante de todo. En las mujeres mayores, el largo del pelo no debería ir más abajo de los hombros, y en la mayoría de los casos es mejor dejarlo todavía más corto, siempre teniendo en cuenta que cortar demasiado puede tener un indeseado efecto de envejecimiento.
"Cuando las mujeres envejecen, la piel de la barbilla y el cuello se hace más flácida, y la nariz y las orejas más largas. Estos rasgos faciales se vuelven, entonces, más llamativos. Por eso, en esta etapa de la vida, un poco de ayuda de un profesional puede conseguir que la mujer mayor se vea mucho más femenina", sugiere Dalichow.
Con todo, en caso de cambios drásticos y repentinos en la mujer mayor, se recomienda una visita al médico, para verificar que no se trate de un desequilibrio hormonal, típico en edades avanzadas.
Por otro lado, complementos como champús y acondicionadores pueden ayudar sobremanera a dar un poco más cuerpo al cabello.
Además, gracias a los avances en los campos de la belleza, la cosmética y la ciencia, incluso cuando el pelo se debilita de manera drástica no todo está perdido. "Hoy en día hay apliques capilares que pueden adherirse al cabello natural", dice Acht, aunque admite que la mayoría se resiste a llevar estos "peluquines parciales".
Tiempo al tiempo, pues ya llegará el día en que la mujer mayor se apunte también a la modernidad.