Las últimas elecciones generales que se realizaron en Bolivia, en las últimas décadas, han reflejado la heterogeneidad del voto ciudadano sin poder alcanzar una opción mayoritaria, y por lo tanto obligando al Congreso Nacional a elegir a las primeras autoridades del Poder Ejecutivo en una segunda vuelta congresal. Este mecanismo, varias veces utilizado dio paso a la "democracia pactada" que obligaba a las fuerzas políticas con mayores votos a firmar acuerdos para la votación congresal y la posterior participación en el gobierno de turno.
Una de las principales deficiencias de este método fue, en algunos casos, elegir como jefe de gobierno no precisamente al que obtuvo la primera votación entre la ciudadanía, sino al segundo, e incluso al tercero en el proceso. De esta forma, se privilegió el cálculo e interés político por encima de la representatividad ciudadana dada por el voto popular.
En el actual proceso electoral, todo parece indicar que en las próximas elecciones generales, el Congreso Nacional se verá obligado a utilizar nuevamente el mecanismo de la segunda vuelta congresal para elegir al nuevo gobierno que emane de las urnas. Y si la votación resulta dividida entre tres opciones mayoritarias, nuevamente estamos en el riesgo de que esta segunda vuelta congresal elija a la nueva administración en función de cálculos políticos e intereses sectoriales, dejando a un lado la decisión mayoritaria del electorado.
En este sentido, es muy posible que ante la imposibilidad de conformar una cómoda mayoría que surja de las urnas, ésta se pueda ir construyendo a través de un consenso necesario entre los diferentes actores políticos, económicos y sociales del país. En otras palabras, se debería ir creando las posibilidades para encaminar los actuales mecanismos políticos de una democracia del pacto político partidario, a una democracia del consenso que involucre a las principales fuerzas políticas del país, a los movimientos sociales, a los actores económicos y a las instituciones más representativas.
Esta democracia del consenso ha sido aplicada en algunos países en situaciones de extrema gravedad y profunda crisis como las que actualmente vive Bolivia. Por ello el Congreso Nacional, una vez más, está delante de la gran responsabilidad de dar una señal positiva al ciudadano que le permita recuperar algo de su credibilidad y autoridad en el actual sistema. Se trata de una tarea que no es fácil, pero que es necesaria para profundizar en una democracia participativa, que no refleje únicamente los intereses de la clase gobernante, sino que permita un proceso de inclusión social. En el fondo, se trata de un sistema de apertura política, así como de participación activa ciudadana.
*René Cardozo es sacerdote jesuita.
Aguas para Chile
No tenía intención de insistir sobre temas internacionales, no obstante, una noticia aparecida en La Razón en su edición del 9 de noviembre da cuenta de que la Cancillería pretende vender agua al norte chileno.
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