Una de las jornadas del Match Mundial de Ajedrez “Humanos contra Ordenadores”, que se juega en Bilbao, fue saldada con el triunfo rotundo de las máquinas, que liquidaron uno tras otro a tres campeones del mundo durante cinco horas de juego.
El primero de los campeones en caer fue Rustam Kasimyanov, de Uzbekistán. Fue el único con opciones reales, cuando menos a las tablas, pero se retiró del tablero tras 34 movimientos y después de jugar espléndidamente al punto de casi “acorralar” a Hydra, un poderoso ordenador capaz de procesar 200 millones de jugadas por segundo.
El jugador uzbeko cometió un desliz al decidirse por un alfil G3 en lugar de otro F6. El ordenador, de varias toneladas de peso y ubicado en Abu Dhabi, aprovechó el error y desequilibró la partida.
Si Hydra ofreció un juego por debajo de lo esperado e incluso se barruntó la posibilidad de que el equipo humano ganara o, al menos, lograra medio punto, las otras dos máquinas mandaron en los restantes encuentros de la jornada de apertura de este Match Mundial.
Ruslan Ponomariov, de Ucrania, jugó y perdió contra Junior, el ordenador que fue campeón mundial en 2004 entre las máquinas. El joven y rubio ucraniano estuvo en desventaja, pero resistió bien el juego imparable y envenenado del ordenador ubicado en Tel Aviv, aunque en la sala estuvo uno de sus dos creadores, el israelí Amir Ban en el papel de operador.
Después de cuatro horas y 46 minutos, Ponomariov, que ayer pareció un “fontanero” tapando las grietas provocadas por Junior, decidió poner fin a una lucha desigual e irse a cenar con los patrocinadores y organizadores.
Al borde de las cinco horas el ruso Alexander Jalifman se retiró ante el acoso de Fritz, un ordenador que hizo imposible la remontada al coger la delantera y no cederla. Jalifman, que intenta rehabilitarse tras conseguir su título mundial sorpresa y no haber cosechado victoria grande desde 1999, se limitó a una defensa heroica pero condenada a la derrota. Bilbao, EFE
Un loro pone en aprietos a Abramovich
El loro que tiene por mascota el multimillonario ruso Roman Abramovich, entre otras cosas dueño del club de fútbol londinense Chelsea, probablemente le impida atracar con su yate en Nueva Zelanda, ya que los funcionarios de sanidad temen que el animalito transmita la gripe aviar.
Según informó el diario New Zealand Herald, los funcionarios podrían permitir que la embarcación Le Grand Bleu, de 100 metros de eslora, permanezca en Auckland si paga un depósito de $us 690.000.
La tripulación del yate, que se encuentra actualmente en la isla —estado de Tonga, en el Pacífico sur— pidió permiso para atracar en Nueva Zelanda en las próximas tres semanas. Sin embargo, aún no se aceptó dicha petición para dar paso libre a la embarcación.