Desde nuestro retorno a la democracia, los electores hemos sido los que hemos sufragado pero no pudimos elegir.
Varios comicios pasaron y lo que sucedió es una historia que se repitió en todos los casos. Víctor Paz, al no alcanzar el cincuenta por ciento más uno, hizo un pacto de gobernabilidad con Hugo Banzer que le permitió ejercer como a ningún otro presidente en los últimos tiempos. Al final de su mandato, no perdonó el exilio al que le sometió el General y permitió que su sucesor, Goni Sánchez de Lozada, deshiciera el pacto con la célebre frase “ya no tengo las manos atados”.
En el siguiente zafarrancho electoral, ante la avivada mirista del triple empate, estrategia esbozada y utilizada por el sagaz Óscar Eid, nuevamente se estructura un gobierno pactado con Jaime Paz Zamora a la cabeza. La situación se repite porque ninguno de los candidatos obtiene la mayoría establecida en la Constitución Política del Estado. El cincuenta por ciento más uno se confirma como la barrera que genera la democracia pactada que benefició a muchos políticos y que ahora los bolivianos no queremos más.
Goni Sánchez de Lozada, con el caudal de votos más importante del último período democrático que analizamos, necesariamente debe realizar una alianza que finalmente llevó a la destrucción de un instrumento político como el MBL. El cincuenta por ciento más uno era inalcanzable.
Hugo Banzer accede a la Presidencia de la República también mediante un pacto que raya en lo imposible. Sin embargo, logra un frágil equilibrio que le permitió transcurrir cuatro de cinco años de mandato. El cincuenta por ciento más uno era la norma olvidada. Su sucesor, Jorge Quiroga Ramírez, al asumir el mando de la nación, lo primero que pide es que lo dejen gobernar, dirigiéndose sobre todo a sus socios políticos, voraces en acaparar el manejo de la cosa pública. Las alianzas mostraban ya su gran desgaste
Sin embargo, Goni, convencido de lo realizado en su primer gobierno y que debía continuar en esa línea, candidatea una vez más y se enfrenta como ninguno de los anteriores ganadores de las últimas elecciones, con la tremenda dificultad de generar un pacto político. Finalmente, se estructura un gobierno donde lo más importante era la distribución de las pegas. El trabajar en beneficio de los bolivianos fue el discurso olvidado que los llevó a la debacle. En síntesis, el cincuenta por ciento más uno tal como está planteado, fue y seguirá siendo el muro insalvable que nos induce a una democracia pactada.
Ante tal situación, buscando alternativas que reflejen el tema poblacional nacional y el asunto regional, planteamos una nueva alternativa que permita una elección directa de nuestros presidentes, considerando lo siguiente:
a) Aquel candidato que gane con el cincuenta por ciento más uno será ungido como Presidente Constitucional de la República.
b) El Candidato que obtenga en las elecciones generales para Presidente una mayoría relativa obligatoriamente en los departamentos de La Paz, Cochabamba, Santa Cruz, y en otros tres departamentos que representen cada uno al altiplano, valle y llanos (Oruro y/o Potosí; Chuquisaca y/o Tarija; Beni y/o Pando), será electo como Presidente de la República.
c) Si no sucediera lo estipulado en los incisos a) y b), los dos candidatos más votados irán a una segunda vuelta, instancia en la que se elegirá al Presidente Constitucional de la República de Bolivia, por simple mayoría de votos.
La alternativa surge del cuadro que aparece en el artículo. Es decir: si se toma a La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, como los pivotes que representan al altiplano, valles y llanos y agregamos adicionalmente un departamento de esas regiones geográficas, el porcentaje más bajo representaría un 82,83% del electorado y el más alto el 89,15%. En consecuencia, si alguien obtiene una mayoría relativa en ese escenario, significaría que la población ya estaría expresando su voluntad, sin necesidad de llegar a una segunda vuelta. De esta manera, los departamentos que están fuera del eje troncal cobrarían una importancia capital en el ejercicio democrático, puesto que los diferentes frentes políticos harían los mayores esfuerzos en la perspectiva de conseguir que su candidato sea electo directamente.
Estadísticas del padrón electoral
Elecciones presidenciales y de prefectos 2005
Departamento Total % % más bajo % más alto La Paz - Murillo 860,217 23,38 23,38 23,38 La Paz - Provincia 326,252 8,87 8,87 8,87 Oruro 195,281 5,31 5,31 Potosí 282,309 7,67 7,67 Cochabamba 650,694 17,68 17,68 17,68 Chuquisaca 215,123 5,85 5,85 Tarija 178,77 4,86 4,86 Santa Cruz 810,521 22,03 22,03 22,03 Beni 135,09 3,67 3,67 Pando 25,629 0,70 0,70 Totales 3,679.886 100.00 82,83 89,15 Fuente: CNE.
* Luis Fernando Navarro G. es ingeniero.
María Alejandra Barbery Zanutti
La severa crisis de representación social por la cual atraviesan los partidos políticos bolivianos se traduce en una pérdida de credibilidad en lo político, en el tajante rechazo a la corrupción, al nepotismo, al totalitarismo y en una serie de frustraciones regionales y nacionales.
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