Estados Unidos introducirá a partir del 20 de diciembre una nueva estrategia de seguridad en sus aeropuertos, que incluye controles exhaustivos al azar y deja a un lado la "rutina" actual, porque puede haber sido ya "estudiada" por los terroristas.
Se trata de los cambios más significativos que va a realizar la Administración para la Seguridad en el Transporte (TSA) en los chequeos a los pasajeros, desde que se reforzaran estas medidas después de los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Una ley aprobada en EEUU tras el 11-S, prohibía a los pasajeros, entre otras medidas, abordar los aviones con objetos punzantes como tijeras, herramientas, cuchillas de afeitar o cortaúñas, por temor a que fueran usados como armas contra la tripulación.
Los secuestradores de los aviones utilizados en los atentados del 2001 utilizaron cuchillas para reducir a los pilotos de los cuatro aparatos. El director de la TSA, Kip Hawley, tiene previsto anunciar hoy la lista detallada de objetos que se podrán cargar en el equipaje de mano.
Fuentes de la TSA han indicado que con "agentes aéreos ('air marshals', en inglés) a bordo, cabinas a prueba de balas y pilotos armados, así como una revisión al 100% del equipaje en los aeropuertos a través de los detectores, la amenaza de un atentado terrorista secuestrando un avión, se ha atenuado desde 2001".
Sin embargo, reconocen que la máxima preocupación "son los explosivos". Otra de las medidas previstas, que serán anunciadas hoy pasan por la realización de controles al azar en el aeropuerto y por un registro corporal.
La TSA cree que las nuevas medidas reducirán las demoras que se producen en la actualidad por dichos registros, ya que no habrá que confiscar muchos de los artículos. El registro corporal para detectar el transporte de explosivos, que antes se limitaba a la parte superior, se ampliará a todo el cuerpo. Washington, EFE