EEUU llega al millar de ejecuciones de presos condenados Una inyección letal acabó en 15 minutos con la vida del veterano de guerra, Kenneth Lee Boyd. Fue sentenciado por el asesinato de su ex mujer y de su suegro. Los críticos piden que ese castigo sea eliminado.
En 1977, el asesino convicto Gary Gilmore rechazó todos los recursos e insistió en ser ejecutado, convirtiéndose así en el primer recluso estadounidense ajusticiado desde que seis meses antes el Tribunal Supremo restaurara la pena de muerte, en 1976.
Gilmore, un delincuente consumado que mató a tiros a dos empleados durante un robo en Utah, eligió un pelotón de fusilamiento en lugar de la horca y pasó a ocupar el centro de uno de los principales debates sobre el sistema judicial de EEUU.
El aumento de crímenes en las décadas de los 70 y los 80 se había traducido en un apoyo popular masivo a la pena de muerte. Si bien el uso de esta práctica se ha reducido en los últimos años, ayer alcanzó un triste hito con la ejecución número 1.000 desde que se restableció, en 1976.
Kenneth Lee Boyd, de 57 años, falleció ayer tras habérsele administrado una inyección letal en una cárcel de Raleigh, Carolina del Norte. En 1994, Boyd había sido condenado a la pena capital por causar la muerte a su ex mujer y al padre de ésta ante la presencia de sus dos hijos.
Antes de su ejecución, Boyd había pedido un bistec con ensalada como su última comida. Su familia pasó toda la jornada del jueves a su lado en la prisión.
Sus allegados lo habían encontrado sereno y "tan preparado como se puede estar en una situación como esta", dijo su nuera Cheril Boyd. Varios de sus nietos, que esperaron hasta avanzada la noche su ejecución, se retiraron sollozando de la prisión.
Boyd, veterano de la guerra de Vietnam, fue declarado muerto a las 2.15, unos 15 minutos después de que le hubieran inyectado una sustancia letal. Momentos antes, Boyd había pedido a su nuera que cuidara de su hijo y sus nietos. "Que Dios bendiga a todos los presentes", fueron sus últimas palabras. "Como cristianos, lo hemos perdonado", indicó la familia de las víctimas en un comunicado.
Los pedidos de clemencia de última hora fueron rechazados por los tribunales y por el gobernador de Carolina del Norte.
Unos 200 manifestantes permanecieron más de cinco horas en la acera frente a la prisión, bajo un frío mordaz, llevando velas, recitando los nombres de los 1.000 ejecutados y reclamando la derogación de la pena de muerte. Los críticos dicen que la ejecución impide al preso la oportunidad de exoneración si se hallan nuevas pruebas y, además, llaman la atención sobre el elevado número de negros condenados.
El Tribunal Supremo derogó en 1972 la legislación en materia de pena de muerte por considerar que esta práctica, tal y como se administraba en aquella época, violaba la Constitución, que prohibía el castigo cruel. En 1976, volvió a autorizar la pena capital mediante una revisión de las leyes estatales que regulan casi todos los casos de homicidio. Raleigh (EEUU), DPA-AFP
Corredor de la muerte
Pena • De los 50 estados que componen el país norteamericano, 33 autorizan la pena de muerte. Desde 1971, 122 prisioneros han logrado librarse del corredor de la muerte.
Ejecutados • Desde 1976, en total 832 condenados fueron ejecutados por inyección letal, 152 por electrocución, 11 en cámaras de gas, tres ahorcados y dos fusilados.