Luis H. está ante la oportunidad de tener un empleo. Su metro 84 centímetros y sus más de 90 kilos, reflejados en una prominente barriga, hicieron que la administradora de una galería lo contacte para que haga de Papá Noel en esta época del año.
A él no le desagrada la idea de representar al viejito bonachón que promete regalos a los niños, pero lo que más le motiva es la posibilidad de tener un ingreso “que aunque sea pequeño ayudará a la familia y permitirá darse uno que otros gustito”.
Pero teme no poder contar con ese ingreso porque en la tarde debe asistir a su colegio para reponer el tiempo perdido a causa de los paros del sector y los conflictos sociales de junio.
De momento hace el esfuerzo para estar, a partir de las seis, enfundado en su traje y atrayendo la atención de los niños.