El sociólogo Leornardo de La Torre, haciendo mención al antropólogo Johnn Murra, señala que en torno al lago sagrado estaban las poblaciones de las cabeceras étnicas que desarrollaron un sistema de migrantes estacionarios, anterior a los incas, conocido como los mitimaes, formado por numerosas familias que partían desde el Titicaca hacia distintos lugares para cambiar sus productos por pescado, por coca en Yungas y por frutas en el valle que hoy es Cochabamba. Allí instalaron un sistema de residencia para la apropiación de distintos pisos ecológicos.
En los inicios de la era republicana un grupo de campesinos cochabambinos se constituyó en piqueros o pequeños productores independientes, que llegó a tener propiedad de la tierra mucho antes que los campesinos de las estancias paceñas. Al ser económicamente más independientes y poderosos que sus similares en el resto del país empezaron a competir con los hacendados de la región. La reforma agraria se firmó en Cochabamba, porque era donde más fuerza política tenía el movimiento.
Antes de la Reforma Agraria, los campesinos del valle alto empezaron a migrar hacia el exterior y en esa época era impensable que campesinos del resto del país migraran a la Argentina, salvo los tarijeños por la proximidad. Los cochabambinos viajaron a las salitreras chilenas en los años 30 y en la época del auge del estaño fueron a las minas potosinas y orureñas. En los 50 empezaron a ir a la Argentina.
En el 60 comenzó el boom de la migración cochabambina a la Argentina. Ya en esa época existía instalado en Buenos Aires un barrio enorme de bolivianos. Luego migraron a Venezuela en la época del auge del petróleo y después se fueron a Estados Unidos donde se instalaron aproximadamente desde el 85. Ahora el objetivo es España, dice Leornardo de La Torre.