Moisés recorrió el mundo, pero siempre retorna al país EXPERIENCIA • Dice que en Bolivia no encontró oportunidades para salir adelante. Afirma que volvió al país para ver si mejora la situación.
DESPEDIDA A FAMILIARES • Desde la terraza del aeropuerto de Cochabamba los parientes le dicen adiós a sus seres queridos.
Ferdinando, el abuelo de Moisés Costa, fue un italiano que llegó a Cochabamba para trabajar en la construcción de la hacienda de Albina Patiño. Se enamoró de una mujer de esta tierra con la que se casó y tuvo nueve hijos.
Pese a que el italiano nunca regresó a Europa, Moisés sí lo hizo porque asegura que en Cochabamba no encontró oportunidades para salir adelante.
Desde que tenía 18 años, empezó a salir del país para trabajar en el extranjero, aunque confiesa que cada vez que llegaba a un aeropuerto, “al bajar del avión mi pie derecho se apresuraba por tocar el nuevo suelo y el izquierdo sólo quería retornar”.
Su primer destino fue Caracas, Venezuela, donde, según explicó, llevó a su mujer, sus ilusiones y recuerdos. En esta ciudad permaneció por una década y lo más bello que obtuvo fue a su hijo Samuel. Después de ese tiempo la nostalgia hizo que retorne a la capital del valle junto a su familia, pero pese a que intentó volver a acomodarse en el mercado laboral de la urbe, no lo consiguió y otra vez enfocó su mirada en el exterior. Eligió como nuevo destino a la capital del mundo y llegó a Nueva York, en el año de la guerra del Golfo Pérsico.
“Me quedé sólo un año y me fue mal por el idioma, tuve muchos problemas y regresé a Bolivia”. Pero, después de cuatro años en los que las cosas en el país no mejoraron, decidió volver a intentar alcanzar el sueño americano y con un mejor dominio del inglés retornó a Estados Unidos, pero esta vez vivió en Virginia.
Trabajando como electricista, vivió durante dos años en Virginia, luego retornó a Cochabamba donde permaneció por algún tiempo, sin que mejorara su situación. Hizo maletas y volvió a Virginia para vivir por otros dos años más. En Bolivia intentó trabajar por cuenta propia. “He estado metido en el transporte, pero me di cuenta de que no era un buen negocio”. Entonces, cansado de tanto trajín, decidió buscar sus raíces y se fue a Italia. “Allí encontré a la familia de mi abuelo y un país saturado de migrantes, con escasas oportunidades de trabajo incluso para los propios italianos”, recuerda.
Para no regresar a Bolivia con las manos vacías, se fue a España, nación que “me recibió con los brazos abiertos y me fue bien”. Vivió en Madrid, en un piso (departamento) compartido con varios bolivianos.
Después de dos años en el madrileño barrio de Usera y con la proximidad de las elecciones generales y prefecturales en Bolivia, decidió retornar con la esperanza de que el nuevo gobierno mejore las condiciones laborales del país.
Algunos apuntes
Washington • El sociólogo De la Torre hizo una investigación para la Clacso y, siguiendo a los migrantes cochabambinos, viajó a Estados Unidos para emplearse en la construcción. Mientras cumplía su función comprobó que existían albañiles cliceños trabajando en la reconstrucción del Pentágono después del atentado que sufrió.
Historia • Los cochabambinos viajaron a las salitreras chilenas en los años 30 y en la época del auge del estaño fueron a las minas potosinas y orureñas. En los 50 empezaron a ir a la Argentina. Muchas de las construcciones del Valle Alto fueron financiadas por migrantes de esa época.
Europa • En el 60 empezó el boom de la migración cochabambina a la Argentina. Luego migraron a Venezuela en la época del auge del petróleo y después se fueron a EEUU donde se instalaron aproximadamente desde el 85. Ahora el objetivo es España.