La vida, nos ha llevado a una posición profesional, donde tal vez podamos seguir escribiendo artículos, pero difícilmente emitiendo opinión como lo hemos venido haciendo en estos pasados 12 años.
Emitir opinión, no es tema fácil, muy en especial cuando se trata de encontrar el equilibrio entre los intereses personales, empresariales, institucionales, regionales, nacionales, etc., etc. Al final, cuando se expresa opinión se emite juicio de valor, ya sea éste positivo o negativo. Resultado final, que nadie te quiere. Sustento lo anterior, aduciendo que cuando se escribe o se opina a favor de alguien o de algo, siempre existe alguna otra parte que no está de acuerdo con ese punto de vista y por lo tanto resulta que se tiene una desavenencia.
Daré un ejemplo muy claro sobre este tema. Después de la debacle de la otrora poderosa Enron, escribí unas líneas manifestando que, si bien la corrupción empresarial de esta empresa era tremendamente condenable, no podíamos decir que su paso por Bolivia no fue del todo malo, ya que había consolidado una cuantiosa inversión para llevar gas y energía hasta Cuiabá y que veíamos este aspecto como positivo.
En breve tuve la descarga de un grupo ambientalista y de una empresa petrolera enemistada y que no toleraba a la Enron. Ambas condenaron drásticamente mis palabras y forma de pensar en forma privada. Esa es la más cruda realidad cuando se emite.
Opinión. Por lo tanto, a lo largo de estos doce años, hemos cosechado muchos y diríamos hasta demasiados anticuerpos.
Pero no todo es negativo, existen también algunas aristas positivas. Para escribir y opinar normalmente hay que estudiar e investigar. Esta situación de tener que escribir semanalmente y tratar de no quedar mal con nuestros lectores, nos ha llevado a seguir informándonos e investigando del quehacer energético primero nacional, luego regional y también mundial.
De la misma manera, el opinar en medios escritos locales de Bolivia nos ha llevado posteriormente a que alguna prensa escrita de fuera del país, busque mis artículos. Revistas especializadas como “Energía a Debate” de México, “Gas y Negocios” de Perú, “Tecnoil” en la Argentina, “Electricidad Interamericana” de Chile y algunas otras; que lastimosamente en este momento escapan a mi memoria, han llevado las ideas allende de las fronteras de Bolivia.
Desde esta columna quiero agradecer a varios medios escritos que han acogido mis artículos durante estos doce años. Agradecer a los periódicos La Razón, donde nos iniciamos por varios años, La Prensa, El Nuevo Día y Opinión, donde nos consolidamos por otros varios.
De la misma manera, agradecer al semanario El Energético, propiedad del amigo periodista que hace magia con el GLP y que a pesar de los difíciles momentos de la vida, creemos que el medio sigue adelante. Agradecer y expresar un cariño al semanario Energypress, que ha cobijado con paciencia nuestras opiniones por aproximadamente ocho años. Casi 400 artículos en forma continua.
Ojalá las circunstancias profesionales nos permitan, en los próximos dos a tres años, seguir esgrimiendo. Lastimosamente los mismos serán en base a datos estadísticos y evitando emitir opinión. Caso contrario, sólo me queda agradecer a los que alguna vez nos han leído y decir un hasta muy pronto.
*Álvaro Ríos es secretario general de OLADE.
La hora de elegir
Desde hace algunos años, el sistema político se ha debilitado y se ha creado una inestabilidad crónica que hace temer por la continuidad y estabilidad de los distintos gobiernos de turno.
El consumo tradicional de la coca
A pesar de lo que pueda decirse sobre el tema de esta nota, muy brevemente, es bueno conocer cuál es el consumo tradicional, legal, de la hoja de coca en los dos países del mundo más consumidores de la misma.