La campaña electoral en Irak se endurece a medida que se acercan las elecciones legislativas del próximo 15 de diciembre, debido a ataques frontales de los candidatos contra el gobierno y a una violencia interminable que ha adoptado tintes políticos.
Al menos diez personas murieron ayer en ataques y atentados perpetrados por presuntos rebeldes en Bagdad y en zonas ubicadas al norte y oeste de la capital. Se ignoraba la suerte de los cuatro rehenes occidentales, un día después de la expiración del ultimátum de los secuestradores, que amenazaron con matarlos si no eran liberados todos los detenidos en Irak.
Por otra parte, un grupo armado iraquí —las "Brigadas Saad Ibn Wakas"— reivindicó el secuestro de cuatro iraníes que formaban parte de una misión religiosa chiíta, cerca de Bagdad, según un video difundido ayer en el canal Al-Arabiya de Dubai.
En la campaña electoral, el ex primer ministro Iyad Alaui se mostró agresivo el último sábado al acusar al gobierno de su rival Ibrahim Jaafari de haber fracasado y, además, de haber exacerbado las tensiones en el país.
A su vez, el Partido Islámico, la principal formación sunita del país, acusó a las autoridades de "grandes violaciones" de las reglas de la campaña. Bagdad, AFP y EFE