A pesar de las múltiples voces agoreras; a pesar de los enemigos de la democracia que disfrazados de ovejas nos meten gato por liebre; pero sobre todo a pesar del miedo y la desesperanza a los que ya casi estamos acostumbrados, hemos llegado al 18 de diciembre. Será un día histórico por muchas razones, pero sobre todo porque por primera vez los bolivianos elegiremos a los prefectos (un logro al que hemos contribuido de manera decidida los cruceños) y fundamentalmente porque con nuestro voto estamos planteando el país que queremos. Si hubiera que elegir cuál ha sido el principal logro que hemos conseguido los bolivianos en estos últimos tiempos, sin lugar a dudas en primerísimo lugar está la discusión del país que queremos; el tema no es nuevo (hace mucho que se viene hablando de "refundar" el país), pero esta vez tiene un ingrediente absolutamente novedoso: se trata de ponernos de acuerdo en el país que todos, sin exclusiones, queremos, porque Bolivia —lo repetiré una vez más— es una y diversa.
En noviembre, un grupo de personas lanzamos un manifiesto en el que expusimos nuestro pensamiento en relación al país y al final exponíamos algunos puntos sobre el país que queremos. Creo que es oportuno, por esta fecha tan significativa de las elecciones, recordar algunos de estos puntos porque se hace imperioso que juntos construyamos y desarrollemos "el país que siempre debimos haber tenido".
El país que todos queremos no es un país virtual ni una construcción instantánea que arranca en los años 70 con un indigenismo nostálgico, trasnochado y amnésico que nos convierte en un país que está a punto de exigir credencial indigenista de etnias puras y supuestamente originarias para poder ser parte de él, sin tener en cuenta que todos somos originarios y mestizos, con los mismos derechos y obligaciones. El país que queremos es mestizo y en ello reside nuestra singularidad y nuestra fuerza. En estos días conocí a un cardiólogo chileno (alto, blancote y con ojos profundamente azules; casi un actor de Hollywood); sus primeras palabras fueron: "Soy descendiente directo del coronel Forero (ayudante de Bolívar) y de Tupac Katari!" (lo decía con orgullo, mirando de frente). Y como contraste leí en una revista chilena una entrevista a un novelista compatriota de mucho éxito, dentro y fuera del país, en la que se ve una vez más el manejo de la Bolivia virtual que hacen la mayor parte de los intelectuales que viven fuera del país y algunos que están dentro, y que es culpable de una buena parte de los estereotipos con los que se nos conoce. Queremos, por tanto, un país real no inventado que luche no sólo por erradicar la pobreza y la corrupción, sino por erradicar el racismo, abierto o encubierto, y la explotación a los pueblos indígenas, librados hasta hoy a su suerte.
Queremos un país en el que el producto de la tierra alcance a todos los que la trabajen, sin hegemonías odiosas, ni empresariales ni sindicales. Por tanto, un país en el que nuestra economía agropecuaria, agroindustrial, forestal, minera e hidrocarburífera —no importa el tamaño, y esto lo subrayo porque es muy importante— sea el instrumento de nuestro desarrollo económico para solucionar el problema de la pobreza, la marginalidad social, la salud, la vivienda, la educación, la inseguridad ciudadana, la falta de servicios y el desempleo, combatiendo todas las formas de corrupción.
Queremos un país que no tenga su democracia entrampada ni por pactos políticos espurios ni por una posible Constituyente ahogada de antemano por el fundamentalismo de los grupos autoritarios, que desconocen las múltiples realidades sociales y productivas.
Queremos, en definitiva, un país solidario del que se destierre el miedo para que recuperemos la autoestima y podamos mirar el futuro con esperanza.
*Alcides Parejas Moreno es historiador.
El próximo gobierno
Las elecciones de hoy van a tener, a mediano y largo plazo, la importancia de mostrar los tamaños de los segmentos en que se dividen las preferencias políticas de los bolivianos cuando están ante perspectivas realmente opuestas.
Bolivia es gobernable, pero...
Creo que el presidente Eduardo Rodríguez Veltzé es el primer mandatario que ha sido elegido “El Personaje del Año”, por una empresa periodística nacional.
Volando bajo
Me he enterado que, decreto de por medio, se está iniciando un estudio de factibilidad para la construcción de un nuevo aeropuerto en el altiplano paceño, en el peor estilo potosino.
Un notable eslabón de la filosofía
La desaparición de un filósofo se convierte siempre en noticia, porque somos tan escasos que el mero hecho de dejar de existir uno de ellos lo convierte en realidad noticiable.