Doña Amalia Ortega cuenta algunos detalles que su tío aprendió en Perú sobre los "niños cusqueños". Ella asegura que los verdaderos tienen magué o madera blanda por dentro, encima tienen un revestimiento de yeso, por eso se sienten livianos. También son de ese material algunas imágenes religiosas, como la de José y el niño Jesús, que fueron encargados a la familia Pinaya para su reparación.
El niño esta prácticamente roto, "tenemos que componer sus bracitos y piernas, y va a quedar como nuevito", asegura doña Amalia. mientras su hijo Abraham muestra las imagen de José, señalando su túnica con notorios pliegues tallados en madera y revestidos de yeso.
Pero también cuentan algo de su técnica. "Cuando va secando, a veces, los estomaguitos del niño (de cera) comienza a hundirse, entonces hay que hacer otra vez, esos secan a la sombra, los de yeso al sol".
El yeso que utilizan es especial: "es como una cola, que va secando bien duro, como piedra", lo mismo sucede con la pintura.
"Otros trabajos se pintan con soplete, nosotros pintamos con pincel, y pasamos tres manos de pintura que no es barniz, es una pintura especial que preparamos es nuestro secreto para los niños cusqueños", precisa la artesana.