El ánimo paceño y la oferta culinaria rodearon a los recintos electorales Una mañana templada y distendida fue el escenario para la realización de estos comicios. El comercio informal movilizó la economía de la jornada.
La esquina Max Paredes y Buenos Aires, frente a la unidad educativa Eduardo Avaroa, se convirtió en un gran mercado en el que se ofreció ropa, juguetes, adornos, electrodomésticos, bebidas y comidas en todas sus variantes.
La gastronomía marcó el compás del día, al igual que los paseos, los juegos de pelota, los skates y bicicletas.
Hace cuatro años, una embolia detuvo las piernas de Víctor Hugo Neme Elías, quien todavía está renuente a salir en silla de ruedas. Sin embargo, ayer era un día especial. Puso una boina sobre las canas de 60 años y arengó desde las 6.00 a su familia para ir a las urnas. “Como ciudadano libre, llevo conmigo la esperanza y el derecho”. Y, documentos en mano, hizo sus palabras realidad frente a las ánforas del recinto electoral de la cancha de Tembladerani.
Como él, un nutrido grupo de paceños empezó la jornada al despuntar el sol. Es el caso de Teresa Mauri Lima (52 años), que a las 5.00 ya tenía el api hirviendo en Miraflores. Una hora más tarde, Gerson Loayza (33) estaba listo para ejercer su función de Presidente de mesa en el colegio Agustín Aspiazu de Sopocachi.
Templada, la mañana coqueteaba un cielo despejado. De lejos, era fácil detectar un recinto electoral: las comideras habían instalado con anticipación mesas y sillas para atender a los eventuales consumidores desde el desayuno hasta la cena. Api con buñuelos, llauchas, masitas, salteñas y tucumanas iban rotando conforme pasaban las horas por caldo de cardán, fricasé, chuleta, anticucho, sajta o choripán.
Mientras tanto, dentro de los recintos, los jurados atendían a los electores en orden. “A las 5.30 ya estaba listo para cumplir con Bolivia”, sonríe optimista Loayza. “Son las 9.00 y ya tenemos al cinco por ciento de los electores”.
En los patios, la gente consultaba los carteles y acudía a la policía en pos de información. El resto hacía filas que se acortaban según la práctica de los jurados. Los electores iban acompañados por los niños y por las mascotas.
Mientras, la prensa extranjera llamaba la atención con grandes cámaras y micrófonos en la Escuela Piloto de Miraflores. En pijamas y con el suero a cuestas, los internos del Hospital Obrero se acercaban a las mesas para obtener certificados de impedimento para sufragar. Los jóvenes de las campañas de Navidad también esperaban con sus alcancías a los posibles colaboradores. Y un café internet tenía escrito en una pizarra: “Consulte aquí su recinto y su número de mesa”.
Al mediodía, la Unidad Educativa Eduardo Avaroa apenas se notaba frente al mercado montado en la esquina Max Paredes y Buenos Aires; con comida, ropa, juguetes y más. Imperceptible, Anatolio Panamá trepó encorvado al tercer piso de la escuela cargando sus 89 años. “Vengo a votar porque soy ciudadano”, explicaba mientras en una esquina, un niño lloraba inconsolable diciendo: “¡Yo también quiero votar!”.
Multicolor
José Luis Paredes votó sonriente “Pepe Lucho, Pepe Lucho; El Alto te quiere mucho”, fue el grito de los partidarios de José Luis Paredes (Podemos) en el colegio Puerto de Mejillones de Ciudad Satélite. A las 9.00, el candidato acudió sonriente a las urnas en compañía de su esposa Luz Bolivia y su hijo Hernán. “Ojalá que como en la intención de voto, los resultados me lleven a la Prefectura”, dijo.
Soliz, aclamado en naranja y azul Los partidarios de Fito Soliz, aspirante a la prefectura por el MIR, estaban en la Escuela Piloto Adhemar Gehain de Miraflores aguardando al candidato que debía estar a las 10.30. Hasta eso, los delegados de otros partidos los denunciaron por hacer propaganda con sus ponchillos con el nombre de Soliz. Paradójicamente, los funcionarios de la Corte usaban los mismos colores.
Api con buñuelos para Morales El candidato por el MAS para la prefectura paceña, Manuel Morales Dávila, empezó la mañana con mucho optimismo, luego de haber pasado una noche reparadora. Para cargar energías, tomó un desayuno tradicional junto a sus correligionarios y periodistas: api con buñuelos. En la mesa estuvo flanquedo por dos elegantes cholitas paceñas vestidas de azul, el color de su partido. Su voto lo emitió a las 15.00 en compañía de Evo Morales.