Bolivia en los ojos de la región Hay expectativa sobre lo que suceda en el país en los meses sucesivos. Bolivia ha sido calificada como una de las naciones más inestables, cuyas recetas extremas del pasado han fracasado. Ahora, la región esperará a ver qué sucede en adelante.
Con excepción del Gobierno estadounidense, que ha observado con cautela la victoria de Evo Morales en los últimos comicios presidenciales y que condiciona, en cierta forma, su comportamiento para evaluar su ayuda a Bolivia, se puede afirmar que en el resto de América –y de Europa– el triunfo del MAS era esperado y ha sido recibido con elogios, pero también con preguntas sobre el futuro.
El hecho de que Evo Morales fuera el primer candidato indígena que pudiera acceder al Gobierno en Bolivia y en América del Sur, hizo que su popularidad creciera en el continente y que su postulación se convirtiera en un fenómeno político y social para los estadistas de la región y para los analistas políticos, que ahora están vaticinando sucesos similares, en los próximos años, en casi toda América Latina.
A esto se suma que Evo Morales, además de ser de origen indígena, tiene un fuerte componente socialista y populista, lo que actualmente es una corriente política en franco ascenso y que puede acrecentarse en las elecciones que se llevarán a cabo en varias naciones de la región a lo largo del año entrante. Esto, en suma, resulta digno de analizarse en vista de que las administraciones imperantes tienen relaciones de cautela con Estados Unidos, y, según los estudiosos de la política, podrían convertir a América Latina en territorio hostil a la primera potencia del mundo.
Chile, país que no tiene relaciones diplomáticas con Bolivia, ha sido uno de los primeros vecinos en saludar la victoria del líder cocalero, y su Presidente, el socialista Ricardo Lagos, ha sido invitado a la posesión del mando del nuevo Jefe de Estado boliviano el 22 de enero venidero. Algo inusual, ciertamente. Ahora bien, si Chile ha mostrado satisfacción con la victoria de Evo Morales, qué se puede decir de Venezuela, Cuba, Brasil, Argentina, Uruguay, el propio Perú, pero, además, muchas de las naciones que lideran la Unión Europea. En cuanto a Europa, no sólo que la victoria de Evo Morales ha sido bienvenida, sino que un sinnúmero de organizaciones no gubernamentales del viejo mundo alentaron la llegada del postulante del MAS al poder, según recogieron varias fuentes informativas.
La historia de un joven de cuna humilde y criado en las inhóspitas tierras del altiplano de Oruro, que se convierte en líder máximo de los cocaleros cochabambinos, en diputado nacional, que provocó a los gobiernos constitucionales con medidas de presión, que participó en el debilitamiento de algunos presidentes de Bolivia, se convirtió, finalmente, a partir del voto democrático, en una alternativa para el cambio en Bolivia.
Esa es la visión actual en varios círculos del exterior, lo que no significa que al gobierno del MAS no le espera una tarea ardua. Las demandas en un país pobre como Bolivia tienen una larga data, son asuntos estructurales y cuentan por miles.
La mirada de los países de la región de hecho está depositada en el país, en las medidas que asuma el próximo gobierno y los efectos que éstas puedan producir.
Hay expectativa sobre lo que suceda en el país en los meses sucesivos. Bolivia ha sido calificada como una de las naciones más inestables, cuyas recetas extremas del pasado han fracasado. Ahora, la región esperará a ver qué sucede en adelante.