Muchas de las instituciones públicas nacionales en evidencia no cumplen o no han cumplido satisfactoriamente con las tareas a que están llamadas, pero se trata de instituciones esenciales en el desenvolvimiento de la vida del Estado, que son parte vital de éste, que se contemplan en el régimen constitucional, y que, por tanto, no se las puede suprimir ni cambiar, sí mejorar.
La institucionalidad ha sido, tal vez, una de las más golpeadas por los diferentes gobiernos que ocuparon el poder en el país.
Durante largo tiempo Bolivia careció de instituciones fuertes, probas, transparentes y consolidadas y, por el contrario, fueron justamente las instituciones del Estado las que se caracterizaron por ser vulnerables a la corrupción, al nepotismo, a la ineficiencia, a la burocracia y demás.
Tras una serie de cambios estructurales, varias instituciones públicas han sufrido, en los últimos años, transformaciones positivas para el Estado boliviano, a partir de procesos de institucionalización de sus cuadros profesionales y técnicos, bajo la mirada de la cooperación internacional. Dichos cambios en la institucionalidad del país han producido efectos positivos en la modernización del Estado que deben ser reconocidos y que actualmente continúan en proceso de mejora. No se debe olvidar que varias organizaciones públicas cuentan con apenas algunos años de la vigencia de la institucionalización.
En evidencia, el fortalecimiento y la modernización de la institucionalidad en el país es un proceso permanente y requiere para su mejora del impulso de varios elementos, entre ellos el político y económico. Pero en ese contexto, no se puede desconocer la vigencia, importancia y el rol que actualmente cumplen algunas instituciones del Estado.
Bolivia ha avanzado y es cierto que aún existe un largo camino por recorrer para desterrar de la institucionalidad del país males como la corrupción, la ineficiencia, la ineficacia, el nepotismo, la burocracia, pero todo es parte de un proceso de madurez paulatino y concertado.
Las instituciones son el pilar de un Estado, contribuir a mejorar su funcionamiento independiente, autónomo, transparente, eficiente será importante para todos los bolivianos.