El asambleísmo gubernamental plantea más riesgos que réditos DECISIóN • El cuoteo sindical, el autoritarismo y la adopción de decisiones no técnicas están en la balanza de Evo Morales y sus colaboradores, según dedujeron tres analistas políticos.
SECTORES SOCIALES • Los cooperativistas mineros, aliados de Evo Morales, marcharon el 10 de junio por el centro paceño.
Si bien el asambleísmo de corte social puede generar condiciones favorables para la gobernabilidad concertada y disuadir conflictos prematuros, también plantea grandes riesgos en el contexto de una sociedad con rasgos de cultura autoritarista, advirtieron ayer tres analistas políticos, a propósito de la decisión del Movimiento al Socialismo (MAS) para estructurar el nuevo gobierno nacional.
Ayer, en la ciudad de Cochabamba, el presidente electo, Evo Morales Ayma, se reunió con parlamentarios electos de su partido político y los movimientos sociales con el objetivo de definir la estructura y perfilar las primeras decisiones de la nueva administración gubernamental, que asumirá la conducción del país desde el 22 de enero próximo.
Para los analistas Ximena Costa, René Cardozo y Víctor Hugo Cárdenas, el origen del MAS, desde los movimientos sociales, puede constituir una virtud, pero también un defecto a la hora de tomar decisiones sobre la conducción del Poder Ejecutivo, en lo que se anticipó como una revolución social en la historia nacional.
Aunque unitariamente el MAS ganó las elecciones nacionales con más del 50 por ciento de la preferencia del electorado, en su interior pugnan tres fracciones políticas que buscan un principio de acuerdo sobre las decisiones del nuevo esquema del Poder Ejecutivo: intelectuales, dirigentes sindicales y políticos de distintas tendencias.
La analista Ximena Costa considera que el asambleísmo gubernamental sería altamente positivo si hubiera una cultura democrática, pero como no la hay, la asamblea se vuelve un riesgo pues cada fracción puede tender a imponer sus decisiones, más aún si se trata de organizaciones de carácter sindical.
El politólogo René Cardozo piensa que el asambleísmo puede ser positivo para el gobierno del MAS, entendido como una oportunidad para que los movimientos sociales o sindicales participen en una gestión de Estado y tenga injerencia sobre las decisiones del Estado. "Es como tender un puente entre los sectores y el sistema político para concertar la nueva forma de gobernar".
No obstante, el experto observó que el riesgo de esta forma de consulta para la conducción de uno de los poderes más importantes del Estado, el Ejecutivo, "puede constituir el hecho de pasar del cuoteo político al cuoteo sindical, convirtiendo una vez más al Estado en un botín para satisfacer intereses personales".
Cardozo sostuvo que el gobierno no puede ni debe estar
totalmente subordinado a movimientos sociales, sino a todo el país. "El nuevo gobierno no tiene por qué supeditarse o concentrarse a una sola fracción de grupos sociales, sino gobernar para todo el país", aconsejó el politólogo.
Por otro lado, Cardozo también observó el hecho de que las decisiones de la siguiente administración deban legitimarse en el ámbito político, pero también ser técnicas, "a la altura de los grandes desafíos que por ejemplo impone el fortalecimiento de la economía nacional, tras años de estancamiento".
Por su parte, la socióloga María Teresa Zegada dijo que el hecho de hacer una asamblea para la adopción de decisiones de Estado corre el peligro de degenerar en un corporativismo que afectaría a la misma forma de gestión gubernamental.
"Necesitamos trascender esta forma corporativa de organizar el poder y buscar un gobierno que responda a las necesidades y demandas de la sociedad en su conjunto", afirmó y añadió que hay que equilibrar participación, representatividad y efectividad.
Consideró que hacer una consulta permanente a determinados sectores sociales puede generar un círculo vicioso de necesidades insatisfechas, por lo cual sería pertinente sólo crear instancias de consulta con los sectores sociales y propender a su inclusión a todos los niveles de decisión. "Esto podría perjudicar mucho la gestión, podría restarle el carácter nacional a la administración pública estatal".