Hussein denuncia que fue torturado por sus custodios La Casa Blanca afirma que la acusación es ridícula. Un fiscal sugirió entregar la custodia de Saddam a los iraquíes. Hussein dijo que aún tiene marcas en su cuerpo.
JUZGADO • El ex mandatario iraquí rechaza las palabras de quienes lo acusan en el juicio.
El derrocado presidente iraquí Saddam Hussein afirmó ayer que él y varios de sus colaboradores fueron “golpeados y torturados” por los estadounidenses, al declarar en la sexta audiencia del proceso que lo juzga por la matanza de chiítas en 1982.
“Fui golpeado y torturado por los norteamericanos”, aseguró Saddam. “Sí, fuimos golpeados por los norteamericanos”, añadió el ex dictador, girándose hacia los otros acusados. “Sí, me golpearon en todo el cuerpo y tengo marcas en todo el cuerpo”, insistió el ex presidente.
El ex vicepresidente Taha Yassin Ramadan señaló por su parte que durante varios días fue rociado con agua helada y que le pusieron una bolsa tapándole la cabeza. El fiscal dijo que si los estadounidenses que custodian a Saddam lo están maltratando, el ex dictador deberá ser transferido al control de los iraquíes.
En Washington, la Casa Blanca rechazó categóricamente y calificó de “ridículas” las acusaciones lanzadas por Hussein.
El tribunal especial que sesiona en Bagdad criticó al Ejército de EEUU por haber liberado durante el fin de semana de la prisión militar en la que se encontraban a dos decenas de ex altos funcionarios del antiguo régimen sin consultar con los jueces.
La audiencia de ayer estuvo consagrada a las declaraciones de testigos que explicaron la represión perpetrada contra los habitantes de la aldea chiíta de Dujail, al norte de Bagdad, con un saldo de 148 muertos, después de que el convoy presidencial de Saddam fuera atacado.
Dos testigos afirmaron haber sido torturados, incluso en presencia de Barzam al Tikriti, el hermanastro de Hussein, quien en la época ocupaba el cargo de alto responsable de los servicios de protección del ex dictador. Alí Hassan Mohammed al Haidari, un periodista que trabaja para una asociación que depende del Consejo Supremo de la Revolución Islámica, el poderoso partido chiíta de Abdel Aziz Hakim, fue uno de los testigos interrogados ayer en el tribunal.
“Yo vi con mis propios ojos lo que sucedió (...), helicópteros sobrevolaron la ciudad de forma anormal y miembros del Ejército Popular (paramilitares) tomaron posición en las calles”, declaró el testigo. Al Haidari dijo que varias mujeres y niños de su ciudad natal fueron enterrados vivos cerca de una prisión en el desierto en Samawa. Bagdad, AFP-DPA