El Gobierno y el Congreso mexicano han empezado a movilizarse para frenar el proyecto de ley estadounidense que pretende criminalizar la migración de indocumentados en EEUU y erigir muros en la frontera común.
Promovida por legisladores del ala dura del Partido Republicano, la iniciativa pretende levantar bardas metálicas en 1.000 km de los 3.200 km de la frontera común con México, convertir la residencia sin papeles en Estados Unidos en un crimen y penalizar a los empresarios que contraten a indocumentados.
Entre la indignación y la preocupación, las autoridades mexicanas presenciaron el pasado viernes cómo la reforma migratoria y de protección fronteriza pasaba el primer escollo en la Cámara de Representantes. “Calculo que el Senado norteamericano estará analizando esta iniciativa (antimigratoria) en marzo o abril”, declaró ayer el presidente de la Cámara de Diputados mexicana, Heliodoro Díaz.
Ante esa perspectiva, los legisladores mexicanos quieren adelantar su reunión binacional con sus pares estadounidenses, prevista inicialmente para finales de marzo, para cabildear en contra del proyecto.
“Es totalmente anacrónico imponer penas a nuestros migrantes, o levantar muros como si estuviéramos en la Guerra Fría”, criticó Díaz. México DF, AFP