Profesores, policías y magistrados se oponen frontalmente a la controvertida idea del ministro francés de Educación, Gilles de Robien, de poner agentes y detectores de metales en centros escolares, como en Estados Unidos.
La creación de minicomisarías en las escuelas de educación secundaria propuesta por Robien, tras el apuñalamiento sufrido por una profesora a manos de uno de sus alumnos en plena clase, cosecha reacciones adversas.
Las federaciones de Educación y Policía del sindicato Unsa tildaron de “inadaptadas e impracticables” las medidas barajadas para luchar contra la violencia en las escuelas, un fenómeno que ha aumentado en 1% en este curso y un 6% en los institutos de formación profesional. Unsa considera “una provocación” que el gobierno de Dominique de Villepin pretenda que “la presencia policial oculte el déficit de personal” en la enseñanza pública.
Se calcula que sólo es denunciado el 13% de las violencias sufridas por los docentes en Francia, entre las cuales predominan los daños a sus vehículos (45%), las agresiones con armas (40%) y los robos y violencias sin armas (26%, en cada caso). París, EFE