No abunda la gente de buen humor. Pero la hay y les agradecemos que nos hagan risueña la existencia, de rato en rato. Esta vez, algunos juegan a las apuestas sobre lo que nos deparará el próximo Gobierno que, según todos sus anuncios, se propone grandes cambios. Así lo ha venido repitiendo, para satisfacción o para temblor de muchos bolivianos. Creo haber dicho varias veces, y no es ninguna novedad, que el cambio por el cambio es una suerte de vacío. O peor, si el cambio no sirve para mejorar sino para retroceder. Lo que sí importa es el cambio en mejor. Esto deseamos para todos en el año que empieza.
Entre las apuestas que van y vienen, la más temible es la de quienes se amedrentan ante la perspectiva de una cadena de agitación social en la medida en la que el Gobierno se vea incapaz de cumplir todo lo que tan pródigamente ha prometido desde la oposición. Ya tuvimos bastantes disgustos el año pasado. ¡Por favor, no repetir!
Otros ya ven asomarse en el horizonte, como al alcance de la mano, la aurora de la felicidad en la tierra. No siendo esta jugada la más probable, nos conformaríamos con una paz operante y fértil. Buena falta nos hace, después de haber contemplado, impotentes, tanta destrucción y retraso. Bolivia necesita respirar una fuerte brisa de esperanza. Pero esperanza fundada en el trabajo, la honradez, la cooperación y, sobre todo, la bendición divina. Que así sea.
En otra parte de esta mesa de juego imaginaria, no faltan los
escépticos, desengañados o experimentados en exceso, que responden displicentes, “aquí no va a cambiar nada”. Todo o casi todo seguirá igual, con más sombras que luces. Ilustran su pronóstico con la famosa frase del marqués de Lampedusa: “Todo cambia para que nada cambie”.
En este florilegio de previsiones, naturalmente que apostamos por el cambio para mejor. Pero habrá que recordar que este desiderátum no va a caernos como la lluvia que abunda en estos días húmedos. Días reumáticos para quienes sufren de esta dolencia. Entre otras actividades, habrá que seguir trabajando para reconstruir los muros de la democracia que se han ido derrumbando en estos últimos tiempos. Podemos apoyarlos en el gran principio de la observancia de la ley. En efecto, el hasta ahora presidente de la República, Eduardo Rodríguez Veltzé, en su breve mandato constitucional, nos ha refrescado el ABC de ese fundamental principio de toda República que se respete y se haga respetar. El Juez-Presidente merece por ello el sincero reconocimiento de todos los bolivianos.
Los nuevos gobernantes tienen un espejo donde mirarse. Entre ellos los habrá buenos, regulares, malos y malísimos. Como siempre. Pero, si los máximos responsables cumplen y hacen cumplir la ley, si ponen orden en un país acostumbrado a la arbitrariedad y al caos, si se proponen un cambio en mejor, entonces darán satisfacción a quienes les han dado su voto con tanta esplendidez. De lo contrario, la suerte podría volcarse en su contra más temprano que tarde. La ciudadanía, la misma que ha dado muestras ejemplares de orden en la consulta nacional, estará constantemente vigilante.
*José Gramunt es sacerdote jesuita y director de ANF.
Efectos previsibles de medidas económicas
La lista de las primeras medidas hasta ahora anticipadas del próximo gobierno de Evo Morales es larga, por lo que parece oportuno pasar revista a algunas de ellas para saber qué escenario nos espera en el próximo tiempo.
Sin alcohol
El consumo diario de bebidas alcohólicas en nuestra población afortunadamente no es tan alto si comparamos con cifras de otros países, donde se consumen pequeñas cantidades de alcohol diariamente
Prohibido cantar victoria
Desde hace ya muchos años, la comunidad internacional recibe mayoritariamente buenas noticias de Chile. El país no sólo se ve estabilizado en su nueva democracia iniciada en 1989, sino que también su economía destaca por su pujanza
El resultado del voto y los hidrocarburos
Por último, la mayoría de este país se pronunció por un proyecto político, el inédito 50% más uno se cumplió con demasía y esto, sin duda alguna, marca un nuevo rumbo para Bolivia.