El consumo diario de bebidas alcohólicas en nuestra población afortunadamente no es tan alto si comparamos con cifras de otros países, donde se consumen pequeñas cantidades de alcohol diariamente, sin embargo, en “ocasiones especiales” el consumo agudo de estas bebidas llegando a la intoxicación es realmente impresionante.
Aunque la mayoría de las mujeres son conscientes de que beber alcohol en exceso durante el embarazo puede provocar defectos de nacimiento, muchas no toman en cuenta que beber inclusive pequeñas cantidades también puede causar daños al feto. De hecho, no se ha comprobado que haya ningún nivel de consumo de alcohol durante el embarazo que se pueda considerar seguro. En consecuencia, los servicios de salud recomiendan a las mujeres embarazadas abstenerse de beber alcohol (incluidos el vino, la cerveza y licores) durante todo el período de embarazo y lactancia.
Además, puesto que las mujeres a menudo no saben que están embarazadas durante los primeros meses, las que puedan estar embarazadas o las que lo intenten deberían abstenerse de consumir bebidas alcohólicas. Las mujeres que beben grandes cantidades o lo hacen con frecuencia aumentan el riesgo de que sus bebés sufran problemas relacionados con el alcohol.
Cuando una mujer embarazada bebe, el alcohol pasa rápidamente a través de la placenta hasta el feto. En el organismo inmaduro de un feto, el alcohol se descompone de una forma mucho más lenta que en el de un adulto. Como resultado, el nivel de alcohol en la sangre fetal puede ser incluso superior y puede permanecer elevado durante más tiempo que el nivel en la sangre de la madre. A veces, esto hace que el bebé sufra daños de por vida.
Beber alcohol durante la etapa de gestación puede provocar una serie de defectos de nacimiento, que pueden variar de leves a graves. Éstos incluyen retraso mental; problemas de aprendizaje, emocionales o de comportamiento, o defectos en el corazón, la cara y otros órganos. El más grave es el síndrome del alcohol fetal (FAS), que es una combinación de defectos de nacimiento físicos y mentales. El consumo de alcohol durante el embarazo incrementa también el riesgo de aborto espontáneo, bajo peso al nacer y nacimiento de niños muertos. Un estudio en Dinamarca el 2002 descubrió que las mujeres que consumieron cinco o más bebidas alcohólicas a la semana aumentan tres veces más las probabilidades de que nazca un bebé sin vida que las mujeres que consumieron menos de una bebida alcohólica a la semana.
Por consiguiente seamos cautos y brindemos por el embarazo y la alegría de tener un hijo después del nacimiento para evitar los riesgos; o mejor aún los nueve meses del embarazo bien podrían ser el mejor pretexto para dejar de beber alcohol de forma definitiva.
*Luis Kushner-Dávalos es ginecólogo obstetra y docente universitario UNSLP.
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