En la política como en el amor, el orden del discurso suele ser determinante, en ambos casos su función es seducir, apropiarse del otro de manera que sus propios conceptos se transfieran produciendo un círculo de complicidades.
El discurso del MAS se impuso por una suerte de seducción sobre las multitudes basada en el principio de la realidad, pues no cabe duda que resulta obviamente grotesco que en un país que tiene gas para exportar en cantidades ingentes se tenga que sufrir de su escasez, y esto lo supo decir Evo con claridad prístina, pero además, el discurso de Evo Morales conquista grandes sectores porque nace de la subjetividad colectiva. Se constituye de las frustraciones producto de la marginación, de las llagas producto de la discriminación, del cansancio colectivo sobre eufemismos que no dicen nada.
El discurso del MAS es directo, no se elabora sobre los paradigmas de la reflexión dialéctica. Marx está presente en la contundencia de la realidad nomás. No recurre a la Razón Pura de Kant y menos al vuelo intangible de Baudrillard, sólo dice lo que todos lo vemos todos los días en las calles de nuestras ciudades, en los rincones de nuestros villorrios, en los pueblos olvidados o en las metrópolis modernas de una Bolivia antigua.
El discurso masista es una argumentación sobre lo cotidiano que a fuerza de estar ahí mañana, tarde y noche se hizo inadvertido, o al menos, se camufló en los argumentos de evasión, en las justificaciones fatuas, (como aquella de que los pobres son pobres porque son flojos) o francamente racista (como aquella de que los indios son la lacra de nuestra sociedad).
De manera que los discursos
resultaron atractivos porque la realidad resultó mucho más contundente que los argumentos poco claros. Cuando se hablaba de las nacionalizaciones esto resultó tan evidente, que nadie dudó un minuto en identificar las palabras “del Evo” por lo que éstas significaban más allá de su definición de diccionario. Significara lo que significara recuperar los hidrocarburos resultaba de sentido común, y había que decirlo con sentido común, quienes utilizaron las argucias de la lengua española (tan rica y versátil) simplemente se equivocaron.
Desde el horizonte del discurso, en las elecciones como en el amor seducir fue una cuestión de transparencia, un discurso sobre expectativas simples de enunciarse aunque fuese muy complicado llevarlas a cabo. Como en el amor, estos argumentos hilarán los destinos de los hombres y las mujeres de este país, y como en la poesía épica, de verso en verso se hará la historia.
Histórica oportunidad
La coyuntura es excepcional para que el MAS nos demuestre su oportuna de conducta.
Unión Europea: No a la coca
Pese a la comidilla que provocó el atuendo del “jersey” del Presidente Electo en Europa, que al parecer ha ofendido a sus anfitriones, la visita ha tenido hasta ahora otros bemoles, al margen de logros en ayuda económica que no desmerecen en nada.
Evo: El tsunami de los Andes
Después del “chaqui” de las fiestas de fin de año decidí sentarme a escribir estas líneas para compartir con el lector algunas reflexiones que he venido realizando desde que ocurrió el masaso electoral del pasado 18 de diciembre.
Visitas
Han coincidido estos días en visita oficial cuatro personajes de singular carácter: Melchor, Gaspar, Baltasar y Evo Morales. Los tres primeros son viejos amigos, pero ni su asiduidad ni su ilimitada generosidad han conseguido disipar la reserva que albergamos hacia sus personas.
El jersey de Evo Morales en España
Llegó un coche vacío y de él se bajó el gran mandatario. Nadie podrá hacer esa broma con Evo Morales. En lugar de camuflarse, Evo Morales va vestido de Evo Morales y al mismo tiempo de presidente electo de una democracia con NBI.