Dos certeras puñaladas, una en el abdomen y otra en el pecho, terminaron con la vida de Carlos Alfredo López Román (15). El joven, quien trabajaba como payaso, fue atracado por un grupo de pandilleros cuando llegaba a su casa en el barrio 16 de Julio, en la zona de Los Chacos.
Marioly Paredes, madrina de la víctima, contó que el joven vivía solo en una habitación que alquilaba. “Era un muchacho tranquilo que se ganaba la vida trabajando de cualquier cosa. No sólo era payaso, también trabajaba como discjockey”, relató.
El día de su muerte, Carlos Alfredo salió a animar una fiesta infantil y cuando regresaba a su casa fue interceptado por los pandilleros, que le ordenaron que entregue sus pertenencias. El muchacho se resistió al atraco y ese fue su peor error, pues los delincuentes utilizaron sus cuchillos para doblegarlo y terminaron hiriéndolo de muerte.
Los agresores después escaparon del lugar dejando a su víctima botada en la calle ensangrentada, producto de las mortales heridas. El Nuevo Día