19 de octubre de 2005 “El Estado Mayor evaluó la situación de los misiles chinos y yo, en mi condición de Comandante, tomé la decisión final de desactivarlos y demolerlos por el estado obsoleto en que se encontraban. Asumo plenamente la responsabilidad... Lo hicimos en cumplimiento de una recomendación de la OEA, y en la demolición cooperó personal extranjero”.
2 de diciembre de 2005 “Recibí asesoramiento técnico para tomar la decisión y, entonces, asumo la responsabilidad como Comandante General del Ejército. El señor presidente, Eduardo Rodríguez, no puede estar en los detalles. Confió en el informe que hemos presentado nosotros. Pero, todo lo que hicimos fue legal. Por lo tanto, no tenemos temor a ninguna investigación ni juicio en ese tema”.
2 de diciembre de 2005 “Le debemos mucho a los Estados Unidos. Por mucho de que mucha gente no esté de acuerdo con su proceder, pero hay que ser agradecidos. Por lo menos, las relaciones de las FFAA con EEUU son muy buenas, excelentes, y nosotros siempre hemos recibido un excelente apoyo de ellos...Quizás nunca debieron haber salido, tal vez debimos traer técnicos acá.
15 de diciembre de 2005 “El material bélico salió del país sin mi autorización, cuando yo me encontraba fuera del país, entre el 26 de septiembre y el 1 de octubre. El convenio inicial sólo establecía la custodia y posible desactivación de los mismos, luego de la inspección técnica en los depósitos de la embajada americana, ubicados en El Alto. ¿Quién lo autorizó?, pregunten al Ministro de Defensa.
12 de enero de 2006 “Es posible que los (técnicos estadounidenses) hayan podido dañar los misiles chinos. Definitivamente tuvieron acceso pleno y libre para sacar fotografías, se les permitió que estuvieran solos. Por eso viene la duda. Los miembros del Ejército norteamericano son nuestros amigos, pero en esta situación de los misiles chinos, creo que se pasaron”.