El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, insistió ayer en que su país no abandonará su programa nuclear, pese a las crecientes presiones internacionales sobre Teherán, aunque prefiere una solución pacífica al problema.
En una rueda de prensa a la que asistieron decenas de periodistas iraníes y extranjeros, el líder ultraconservador reiteró este sábado que su país no piensa desarrollar armas atómicas y acusó a Occidente de tratar el caso nuclear iraní con una “mentalidad de la Edad Media”.
Ahmadineyad consideró que el enriquecimiento de uranio y la investigación nuclear “es un derecho indiscutible del pueblo iraní”, y que la República Islámica “nunca se ha comprometido a suspender sus investigaciones para siempre”. Teherán, EFE