El presidente de la provincia serbia de Kosovo, Ibrahim Rugova, murió ayer a los 61 años de edad a causa de un cáncer de pulmón, días antes del inicio de conversaciones cruciales entre Pristina y Belgrado sobre el futuro estatuto de la provincia separatista.
Rugova, al que se le diagnosticó la enfermedad hace meses, condujo la vida política de Kosovo desde hace 17 años con el partido creado por él mismo, LDK.
La primera fase de negociaciones sobre Kosovo, que debía empezar el miércoles en Viena y en las que Rugova encabezaba la delegación albanokosovar, quedó tras su muerte aplazada hasta principios de febrero.
Tras conocerse el fallecimiento, los partidos que integran el gobierno regional se reunieron urgentemente con representantes de la ONU y de la OTAN en Pristina para analizar el futuro inmediato de la provincia. El presidente del Parlamento, Nexhat Daci, asumió provisionalmente la presidencia de la provincia.
El secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, lanzó un llamado a la unidad de los responsables políticos de Kosovo luego de la muerte de Ibrahim Rugova. “Rugova falleció en un momento crucial de los últimos preparativos de las negociaciones sobre el futuro estatus de Kosovo. El secretario general tiene confianza en la madurez de las instituciones de Kosovo y cree que la desaparición del presidente de Kosovo no va a trastornar el proceso”, declaró el portavoz de Annan en un comunicado.
“El secretario general llama a los dirigentes políticos de Kosovo a conservar su unidad y a continuar cooperando plenamente con el enviado especial”.
El presidente de Serbia y Montenegro, Svetozar Marovic, y otros altos cargos del país enviaron mensajes de condolencia a la familia de Rugova, así como a la comunidad albanesa de Kosovo.
Los serbios, minoría en Kosovo, temen que la desaparición de Rugova desestabilice la provincia que está bajo protectorado de la ONU desde que acabó la guerra, en junio de 1999. Kosovo-Belgrado-New York, EFE, DPA y AFP