Ahora el ciclismo me ayuda para poder sobrevivir El medallista de los Juegos Panamericanos vive desde el 2004 en Lyon, Francia. El ciclista ahora es técnico de divisiones menores.
Con la ilusión de ser un profesional en el ciclismo de pista y cumplir el sueño de competir en los Juegos Olímpicos, el boliviano Benjamín Martínez viajó hace dos años a Lyon, Francia. Ese anhelo no pudo hacerse realidad y ahora se costea los estudios entrenando a las divisiones menores en el Club Sprinter Evolution.
Martínez conquistó la medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de Santo Domingo 2003. Es campeón nacional en Juvenil y Élite, y logró el quinto lugar en los Juegos Bolivarianos del 2001.
¿Cómo se produjo su viaje a Francia? Se decidió en marzo de 2004 con el proyecto de llegar a los Juegos Olímpicos de Atenas de ese año, como un atleta clasificado y no como invitado. Viajé pese a la falta de recursos económicos a causa de la crisis del país y la poca colaboración del Comité Olímpico Boliviano, que esperó que encuentre un centro de entrenamiento, cuando ese tipo de trámites lo hacen entre instituciones y no personalmente el atleta.
¿Cómo sobrellevó el tema económico en ese país? Gracias al apoyo del Viceministerio de Deportes logré obtener una ayuda económica, que me abrió las puertas a nivel deportivo y continuar con mis estudios. Hoy en día logré establecerme acá (Lyon) en el ciclismo y también académicamente. Estudio en la Universidad Jean Moulin y paralelamente compito.
¿Qué tipo de entrenamiento realiza ahora? Por el momento, le doy más énfasis al estudio, sólo me entreno los fines de semana y en lo posible busco un día que tenga libre. Ahora la práctica no apunta a un objetivo específico y sólo trato de mantenerme vigente en el ciclismo. Trabajo solo o con los compañeros de mi equipo del Club Lyon Sprinter Evolution, con los que participé en campeonatos locales, nacionales e internacionales de pista. Por lo general, cada sesión dura entre 2 y 3 horas.
¿Cuántos integrantes tiene su equipo de ciclismo? El grupo en el que estoy es el más grande de la ciudad de Lyon, es un equipo amateur y cuenta con 106 ciclistas. Muchos son especialistas de ruta y la verdad es que soy el único pistero neto. Los integrantes del club me recibieron increíblemente bien desde el comienzo por lo que estoy agradecido con su presidente Gerard Cellier. Gracias a su respaldo, tengo una bicicleta de ruta y una de pista. Ellos me prestan ambas para las carreras, porque no traje el material deportivo a Francia. Tuve que vender gran parte de mis cosas para venir a este país y conseguir el anhelo de competir, pero también estudiar.
¿Trabaja como entrenador? Dirijo desde hace un año a los pedalistas de pista de las categorías Infantil, Menores y Juvenil de mi equipo Evolution. Tomé cursos de instructor que da el Estado francés en coordinación con la Federación Francesa de Ciclismo. Mi equipo paga estas clínicas para que pueda hacerme cargo de las tres categorías. Por otro lado, en Francia es obligatorio tener al menos un diploma, como mínimo, para poder dirigir un grupo de ciclistas ya sea en ruta o en pista. Terminé la primera fase de ese curso y en agosto espero concluir la segunda parte.
¿Qué carrera estudia? La carrera de Economía y Management y estoy en segundo año y me va bastante bien. El primer año fue muy duro, porque el proceso de adaptación, sobre todo por la lengua fue complicado, pero ahora me va bien en los estudios. Creo que está por demás decir que los estudios aquí son cortos en su duración, pero son mucho más intensivos y específicos, en resumen, más duros.
¿Qué metas tiene en el mundo del ciclismo? Mis aspiraciones aquí son antes que nada terminar mis estudios (hasta el grado de master). Luego lograr, si se puede, el diploma de entrenador del Estado francés, en todas las categorías, con el derecho de ejercerlo como una profesión, es decir recibir un salario mensual. Por otro lado, quiero competir en eventos locales y si Dios quiere poder concretar salir nuevamente al mundo del ciclismo competitivo de alto nivel, la élite de los más grandes. Pero claro primero debo trabajar mucho para conseguirlo.
¿Volverá usted a competir por Bolivia? Si las condiciones logísticas mejoraran no habría ningún problema, pero ahora es un poco difícil.
¿Cómo le va en los estudios? En Francia una vez que eres aceptado en la Universidad donde los estudios son gratuitos (sólo se paga matrícula), uno recibe la ayuda del Gobierno francés como estudiante extranjero (todos los estudiantes del exterior tiene derecho a ese respaldo). También recibí un soporte económico del Estado boliviano. Por el resto, me busco la vida aquí ya sea trabajando o a veces con carreras donde pagan algo de dinero.
¿Qué dificultades encontró? Gracias a Dios no encontré muchas dificultades, sólo estuvo el hecho de llegar a una ciudad como Lyon donde uno no conoce nada ni a nadie. Comencé de cero, no fue fácil, pero con empeño continúo vigente.
¿Cuándo volverá al país? Mi retorno a Bolivia está previsto para fines de 2009. Me gustaría regresar cada año para visitar a la familia y amigos, pero mi situación económica no me lo permite. Espero ir en julio si logro ahorrar algo de dinero. Lyon, Marcas
Hoja de vida
Nombre: Benjamín Martínez-Arroyo Villegas.
Fecha de nacimiento: En La Paz, 23 de enero de 1982.
Estatura y peso: 1,85 metros y 82 kilogramos.
Su familia: Rubén Martínez y Beatriz (padres). Hermanos: Cid y Claus.
Estudios: Cursa el segundo año de Economía en la Universidad Jean Moulin, de Lyon.
Ping Pong
¿Qué tal la comida francesa? La gastronomía es muy variada y riquísima en vinos y quesos. Lyon es conocida como una ciudad a nivel mundial por eso. Pero extraño los platos típicos.
¿posee amistades allí? La mayor parte de mis amigos es del equipo y pocos de la “U”. La gente aquí es bastante cerrada y no es fácil tener amigos como en otros lados.
¿mantiene alguna relación? En Francia en general, las mujeres son muy bellísimas, como en toda Europa. Tengo mi novia, pero ella es de nacionalidad italiana.