Los cocaleros cercan a la fuerza antidroga y toman a un rehén Luego de una reunión, el Gobierno logró la desactivación del conflicto por 48 horas y la entrega de la persona secuestrada. El viernes se prevé un nuevo encuentro entre ambas partes.
MUY PUNTUAL • David Greenlee, llega a las 15.57, a una reunión con la ministra de Gobierno, Alicia Muñoz.
Ayer, un numeroso grupo de cocaleros del Chapare, en el trópico de Cochabamba secuestraron, por unas horas, a un funcionario de la Dirección de Reconversión Agrícola (Direco) y cercaron dos compamentos de erradicadores. Sin embargo, el Gobierno logró que el conflicto ingrese en un cuarto intermedio de 48 horas.
Según un parte policial al que tuvo acceso La Razón ayer "había sido secuestrado Juan Vargas, funcionario de Direco", sin embargo, los cocaleros entregaron al funcionario luego de que el viceministro de la Coca, Felipe Cáceres, llegó hasta el lugar y se comprometió a elaborar una propuesta a esas demandas cocaleras, hasta este viernes.
Luego de varios meses, ayer volvió la tensión al trópico de Cochabamba, cuando cocaleros del parque Carrasco, que no pertenecían a ninguna de las seis federaciones del trópico que se identifican con el MAS, partido del presidente Evo Morales, secuestraron a Vargas, hostigaron y finalmente cercaron dos campamentos de erradicadores.
Esa información fue confirmada por el coronel Rosalino Álvarez, comandante de la Unidad Móvil de Patrullaje Rural (Umopar), quien informó que los cocaleros cercaron los campamentos conocidos como Rojo 3 y Amarillo 3 que están en el parque Carrasco, a 50 kilómetros de la localidad de Chimoré. Esa versión, además, fue ratificada también por un jefe militar destacado en la zona.
Según un reporte de radio Erbol, los cocaleros se habrían armado con cartuchos de dinamitas, machetes y palos para exigir el cierre de los mencionados campamentos que tienen como misión erradicar la coca del parque Carrasco, que es ilegal.
Según un dirigente que pidió el anonimato, la reacción de los cocaleros se debe a dos elementos: el primero se basa en su desacuerdo al nombramiento del nuevo viceministro Felipe Cáceres y el otro por su rechazo a la continuidad de la erradicación dentro del parque nacional, por lo que al igual que los campesinos de las seis federaciones, ellos también quieren cosechar un cato por familia, en una zona en donde el cultivo es excedentario.
Ante esa situación, ayer al mediodía el viceministro Cáceres se trasladó a la zona del conflicto para negociar una tregua con los cocaleros que lo desconocen.
Según un reporte policial, tanto el Gobierno como quienes protestaron, acordaron un cuarto intermedio de 48 horas en las medidas de presión, tiempo en que el Gobierno deberá hacer una propuesta para sus pedidos.
Sin embargo, algunos dirigentes cocaleros relataron que el malestar entre el gobierno de Evo Morales y ese sector se inició el sábado pasado, cuando el Presidente se trasladó a la zona y prometió, a los cocaleros de las seis federaciones, que no habrá coca cero, pero que el aporte será el control del cato de coca que es una extensión de 40x40 metros por cada una de las 23 mil familias que viven en esa zona.
Fue en esa jornada cuando los cocaleros, en un almuerzo, habrían pedido a Morales que se nombre como viceministro al dirigente Óscar Coca y no a Felipe Cáceres, a lo que el Jefe de Estado respondió con una negativa.
En contraposición, con la crisis que se atraviesa actualmente en el Chapare, el presidente Morales, exhortó a las bases a ejercer control para evitar la producción excedentaria. "Ustedes compañeros son los responsables de respetar y hacer respetar los convenios acordados", expresó al insistir que lo contrario restará credibilidad a los cocaleros.
El pasado lunes, el ex alcalde de Villa Tunari Felipe Cáceres fue posesionado y el martes, al ser presentado ante la Fuerza de Lucha contra el Narcotráfico (FELCN), y en contradicción a la demanda de los cocaleros de revisar la Ley de la Coca y Sustancias Controladas, anunció que el Gobierno se ajustará a esa norma, conocida como la ley 1.008.
“Necesariamente hay que sujetarnos a esa norma, tiene que haber erradicación voluntaria, compensada y estoy convencido —como ex productor de coca— que la sustitución de cultivos de la hoja tiene que ser paralela a un desarrollo integral de las zonas productoras de coca”, dijo.
Informes oficiales mencionan que en Bolivia hay más de 27 mil hectáreas de coca, 10 mil de las cuales están en el Chapare, zona prohibida, y 17.000 en los Yungas, región donde sólo debían sembrarse 12.000 legales. Redacción Central y Cochabamba.